Encouragement at Work in the World / La MotivaciĆ³n Obrando en el Mundo

It’s great to see some results for the work you put in. 

For example, if you are trying to get to a healthier weight, it’s quite rewarding to know that your efforts to improve diet and increase exercise are working. If you’re trying to make a certain grade in school and get the “A”, it’s rewarding to know you put the work in to study and know the material. If you ace a presentation at work and are rewarded with a hard-earned raise, it’s great to know that the hours you put in were worth it. 

In today’s Gospel, Jesus commands the Apostles to proclaim the Gospel to the whole world and to baptize new followers of Christ. Then Jesus gives an outline for how to know it’s being done correctly: demons will be cast out in his name, and many will be healed. If their hands fall upon a serpent or a poison, it won’t kill them. 

Jesus knew the work of spreading the Gospel would be difficult. He knew it would cost all the Apostles, except John, their lives, and while some are still asked to give up their life for the sake of the Gospel today, it’s much fewer and far between, especially in the developed world. Still, the world finds plenty of ways for us to “pay” for spreading the Gospel: the loss of job and professional prospects, political persecution, loss of freedom of speech in some countries. 

We know we are doing good things for the Kingdom of God, even when persecuted, but it’s still great to experience those “mountaintop” events in which we have confirmation we are doing great things for God. For example, when someone new joins the RCIA program, a child receives First Holy Communion, or someone surrenders their life to God after horrific pain. 

As humans, we often need some encouragement to keep going. Jesus laid it all out for us, and even today, we still see not-quite-as-literal signs taking place. How are you spreading the Gospel? What signs do you see even today that God is still at work in the world? Let’s carry Jesus’ Great Commission forward, and be encouraged by the signs that God is at work even in a world of wars, famine, pain and sorrow. 

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Es fantástico ver algunos resultados de un trabajo realizado.

Por ejemplo, si estás intentando alcanzar un peso más saludable, es muy gratificante saber que tus esfuerzos por mejorar la dieta y aumentar el ejercicio están funcionando. Si estás tratando de obtener una determinada calificación en la escuela y obtener una “A”, es gratificante saber que te esfuerzas por estudiar y conoces el material. Si realizas una presentación excelente en el trabajo y eres recompensado con un aumento por haber hecho tanto esfuerzo, es fantástico saber que las horas que dedicaste valieron la pena.

En el Evangelio de hoy, Jesús manda a los Apóstoles a proclamar el Evangelio al mundo entero y bautizar a nuevos seguidores de Cristo. Luego Jesús da un esquema de cómo saber que se está haciendo correctamente: los demonios serán expulsados en su nombre y muchos serán sanados. Si sus manos caen sobre una serpiente o un veneno, no los matará.

Jesús sabía que la obra de difundir el Evangelio sería difícil. Sabía que les costaría la vida a todos los Apóstoles, menos a Juan, y aunque a algunos todavía se les pide que entreguen su vida por el Evangelio hoy, es mucho menos común, especialmente en el mundo desarrollado. Aun así, el mundo encuentra muchas maneras de “pagar” por la difusión del Evangelio: la pérdida de empleo y perspectivas profesionales, la persecución política, la pérdida de la libertad de expresión en algunos países.

Sabemos que estamos haciendo cosas buenas para el Reino de Dios, incluso cuando somos perseguidos, pero aún así es maravilloso experimentar esos eventos excepcionales en los que tenemos la confirmación de que estamos haciendo grandes cosas para Dios. Por ejemplo, cuando alguien nuevo se une al programa RICA, un niño recibe la Primera Comunión o alguien entrega su vida a Dios después de un dolor terrible.

Como seres humanos, a menudo necesitamos un poco de motivación para seguir adelante. Jesús nos lo explicó todo, e incluso hoy en día todavía vemos señales que no son tan literales. ¿Cómo estás difundiendo el Evangelio? ¿Qué señales ves hoy en día de que Dios todavía está obrando en el mundo? Llevemos adelante la Gran Comisión de Jesús y seamos animados por las señales de que Dios está obrando incluso en un mundo de guerras, hambruna, dolor y tristeza.

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Mary Thissen is a St. Louis native living in East Central Illinois with her husband and children. She is blessed with twin boys Earthside and four children now living in Heaven. When she is not working as a healthcare data analyst or caring for her boys, she enjoys studying and writing about the Catholic faith and ministering to women who are suffering through miscarriage or infertility. You can connect with Mary on Instagram @waitingonmiracles. 

Feature Image Credit: Ave Calvar, unsplash.com/photos/person-holding-babys-hand-JNwba6cv4e0

Live in the Light / Vivir en la Luz

Today Jesus tells us about Himself and his Father in heaven. The word that seems to jump out is “light”. He tells us that He and the Father are one, and that if we know the Father we know Him, and if we know Him we know the Father. If you can totally understand that then you deserve a special place on this earth. When you think of the word light, what comes to mind? We may not think about God at first. Why? As human beings, we like to put a face on every name that we hear. So it’s natural for us to try and put a face on God. As a young boy I would see lots of pictures of Jesus. Then I would be told about his Father. But, there were no pictures of the Father, so I would conjure up images in my mind of an old man sitting on a cloud looking down on earth and helping his son Jesus. 

Back to Jesus telling us that he is Light. What is light? If we had to choose between light and darkness, we would most likely choose the light. There is a lot to be said about light. First of all, it takes away the darkness. Taking away the darkness makes us feel better. Where would we be without light? For one thing we would not eat. Crops need light to grow and to be harvested. We would not be able to walk or drive because we couldn’t see where we are going. When we think of God as being Light it takes on a whole new dimension!

Have you ever met someone whose face radiates light? Chances are they are full of God’s Spirit. My wife and I witnessed this when our daughters became missionaries. We would visit their mother houses and the young ladies there were beaming with light. It was a sight to behold. It shouldn’t surprise us if we believe that God is light, then a person of God would also be full of light. I often pray that the Lord would allow me to be light to those people he places before me.

Have you ever noticed that in religious art that has a saint painted on it, the saint’s face is usually flooded with light? So, keep your eyes open and perhaps you will meet a person of light. Is that possible for us? Of course it is! All we have to do is give ourselves totally to God! We will have to get rid of a lot of stuff and dismiss distractions for that to happen. Of course, there is more. But, by the time you get to that point you will already know what you need to do. Happy journey!

Serving with joy!

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Hoy Jesús nos habla de sí mismo y de su Padre celestial. La palabra que parece resaltar es “luz”. Nos dice que Él y el Padre son uno, y que si conocemos al Padre, lo conocemos a Él, y si conocemos a Él, conocemos al Padre. Si puedes entender eso totalmente, entonces mereces un lugar especial en esta tierra. Cuando piensas en la palabra luz, ¿qué se te viene a la mente? Puede que al principio no pensemos en Dios. ¿Por qué? Como seres humanos, nos gusta ponerle una cara a cada nombre que escuchamos. Por eso es natural que intentemos ponerle un rostro a Dios. Cuando era niño veía muchas imágenes de Jesús. Y luego me hablaron de su Padre. Pero no había imágenes del Padre, así que evocaba imágenes en mi mente de un anciano sentado en una nube mirando hacia la tierra y ayudando a su hijo Jesús.

Volvamos a Jesús diciéndonos que Él es la Luz. ¿Qué es la luz? Si tuviéramos que elegir entre la luz y la oscuridad, lo más probable es que elegiríamos la luz. Hay mucho que decir sobre la luz. En primer lugar, elimina la oscuridad. Quitar la oscuridad nos hace sentir mejor. ¿Dónde estaríamos sin la luz? Por un lado, no comeríamos. Los cultivos necesitan luz para crecer y ser cosechados. No podríamos caminar ni conducir porque no podríamos ver hacia dónde vamos. Cuando pensamos en Dios como Luz, ¡adquiere una dimensión completamente nueva!

¿Alguna vez has conocido a alguien cuyo rostro irradia luz? Lo más probable es que estén llenos del Espíritu de Dios. Mi esposa y yo fuimos testigos de esto cuando nuestras hijas se hicieron misioneras. Visitábamos las casas de formación y las jóvenes estaban radiantes de luz. Fue increíble verlo. No debería sorprendernos si creemos que Dios es luz, que una persona de Dios también estaría llena de luz. A menudo le pido al Señor que me permita ser luz las personas que encuentre a lo largo del día.

¿Alguna vez has notado que en el arte religioso donde viene un santo pintado, el rostro del santo suele estar iluminado? Así que mantén los ojos abiertos y tal vez te encuentres con una persona de luz. ¿Es eso posible para nosotros? ¡Por supuesto que sí! ¡Lo único que tenemos que hacer es entregarnos totalmente a Dios! Tendremos que deshacernos de muchas cosas y descartar distracciones para que eso suceda. Por supuesto implica más que eso, pero cuando llegues a ese punto, ya sabrás lo que debes hacer. ¡Feliz viaje!

¡Sirviendo con alegría!

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Deacon Dan Schneider is a retired general manager of industrial distributors. He and his wife Vicki have been married for over 50 years. They are the parents of eight children and thirty grandchildren. He has a degree in Family Life Education from Spring Arbor University. He was ordained a Permanent Deacon in 2002.  He has a passion for working with engaged and married couples and his main ministry has been preparing couples for marriage.

Featured Image Credit: Michael Held, unsplash.com/photos/green-trees-on-forest-during-daytime-gghk1DME6Cw

Do You Recognize Jesus When He Calls Your Name? / ĀæReconoces a JesĆŗs Cuando te Llama por tu Nombre?

“My sheep hear my voice; I know them, and they follow me. I give them eternal life, and they shall never perish.”

In the time of Jesus, the families of a village often kept their herds of sheep together in a common pen. In the morning the shepherds would come and call their own sheep by name. The shepherd had such an intimate knowledge of his sheep and a genuine love for them, that he would call them individually to follow him to green pastures and streams of running water.

Following the shepherd, then, is a matter of love and being cared for. It is a relationship of trust and belonging. When Jesus speaks of his followers he refers often to shepherding, because he wants us to know how much he longs for us to willingly adhere to him with all our being and to trust him to provide for us. Sheep know they belong to a shepherd. They are named, known, and counted at the end of every single day before settling down for the night.

There are two ways a shepherd can lead his flock. Most often we see the shepherd walking in front of the sheep. There the shepherd can recognize danger and lead the sheep along the safest path. At other times, a shepherd leads his flock from behind. In this case the shepherd is driving the sheep toward the destination and making sure that they don’t dilly-dally along the way, wandering off after some distraction or other. 

In what area of your life is Jesus desiring to shepherd you more closely? Is there a destination or goal on the horizon to which he is drawing your heart? Have you found patterns of distraction in your life which keep you dilly-dallying along the way? Can you hear your Shepherd’s voice? Do you recognize Him when he calls your name?

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“Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás”.

En tiempos de Jesús, las familias de una aldea solían mantener juntos sus rebaños de ovejas en un corral común. Por la mañana venían los pastores y llamaban a sus propias ovejas por su nombre. El pastor tenía un conocimiento tan íntimo de sus ovejas y un amor genuino por ellas, que las llamaba individualmente para que lo siguieran a verdes pastos y arroyos de agua corriente.

Seguir al pastor, entonces, es cuestión de amor y de ser cuidados. Es una relación de confianza y pertenencia. Cuando Jesús habla de sus seguidores, a menudo se refiere a pastorear, porque quiere que sepamos cuánto anhela que nos adhiramos voluntariamente a él con todo nuestro ser y confiemos en que él nos proveerá. Las ovejas saben que pertenecen a un pastor. Se les nombra, se les conoce y se cuentan al final de cada día antes de descansar para pasar la noche.

Hay dos maneras en que un pastor puede guiar a su rebaño. Muy a menudo vemos al pastor caminando delante de las ovejas. Allí el pastor puede reconocer el peligro y guiar a las ovejas por el camino más seguro. En otras ocasiones, un pastor conduce su rebaño por detrás. En este caso, el pastor conduce a las ovejas hacia el destino y se asegura de que no se entretengan en el camino, desviándose tras alguna distracción u otra.

¿En qué área de tu vida Jesús desea pastorearte más de cerca? ¿Hay algún destino o meta en el horizonte hacia el cual él está atrayendo tu corazón? ¿Has encontrado patrones de distracción en tu vida que te mantienen perdiendo el tiempo en el camino? ¿Puedes oír la voz de tu Pastor? ¿Lo reconoces cuando llama tu nombre?

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Sr. Kathryn J. Hermes

Sr. Kathryn James Hermes, FSP, is an author and offers online evangelization as well as spiritual formation for people on their journey of spiritual transformation and inner healing. Website: www.touchingthesunrise.com My Books: https://touchingthesunrise.com/books/
Public Facebook Group: https://www.facebook.com/groups/srkathrynhermes/ HeartWork Spiritual Formation Group: https://touchingthesunrise.com/heartwork/

Feature Image Credit: Gerd Altmann, pixabay.com/photos/religion-faith-shepherd-sheep-3450127/

Different Expressions of Faith and Worship / Diferentes Expresiones de Fe y AdoraciĆ³n

God’s vision to St. Peter centers on the command to eat animals that Jewish law did not permit them to eat. Peter understandably recoils when God tells him to slaughter the animals and eat them, because he is a practicing Jew, faithful to the covenant handed on to him. God continues with His command, telling Peter that “what God has made clean, you are not to call profane” (Acts 11:9). This convinces Peter to follow the men who come to him and preach to the Gentiles, bringing them into the New Covenant in Christ.

This was a shock to the Jews who confronted Peter, but they ultimately understood the vision and rejoiced. A people that was once considered unclean and cast out of the covenant was now allowed to enter into a relationship with God and receive the Holy Spirit, just as the Jews had been receiving the Spirit. Although it would have been understandable to view the Gentiles as outside of the covenant, God makes it clear that He wants to let them in.

This can be a good lesson for us in other areas of our spiritual lives, placed as we are in a Church with so many different expressions of faith and worship. To mention just one example, Roman Catholicism has two different expressions of the liturgy in the Novus Ordo (Mass following the Second Vatican Council, often in English) and the Traditional Latin Mass. Both of these are practiced throughout the world, and both communicate the means of grace necessary for Catholics to fulfill their Sunday obligation and receive our Lord in Holy Communion.

But in the face of these and many other differences, the proper response is often to remember God’s words to Peter. If we know that something or someone is from the Lord, then we should respect that and not hinder it. These situations will come in different ways, depending on our own personalities and preferences. Some people may find certain styles of preaching frustrating, while others may find them helpful. Some may find the leadership style of a particular pastor effective, while others may find it ineffective.

Not that these are things that “God has made clean” in the sense of sacred, but we can still use the words as an opportunity to appreciate legitimate diversity in the life of the Church. We aren’t asked to tolerate sin or wickedness. Aside from this, however, differences of opinion, style, and preference should not be stumbling blocks for us in the Christian life. 

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La visión de Dios a San Pedro se centra en el mandato de comer animales que la ley judía no les permitía comer. Es comprensible que Pedro retroceda cuando Dios le dice que mate a los animales y se los coma, porque es un judío practicante, fiel a la alianza que le ha sido transmitido. Dios continúa con su mandato, diciéndole a Pedro que “No tengas tú por impuro lo que Dios ha hecho puro” (Hechos 11,9). Esto convence a Pedro de seguir a los hombres que vienen a él y predican a los gentiles, llevándolos a la Nueva Alianza en Cristo.

Esto fue un shock para los judíos que confrontaron a Pedro, pero finalmente entendieron la visión y se regocijaron. A un pueblo que alguna vez fue considerado inmundo y expulsado de la alianza ahora se le permitió entrar en una relación con Dios y recibir el Espíritu Santo, tal como los judíos habían estado recibiendo el Espíritu. Aunque hubiera sido comprensible considerar a los gentiles como fuera de la alianza, Dios deja claro que quiere dejarlos entrar.

Esta puede ser una buena lección para nosotros en otras áreas de la vida espiritual, como miembros de una Iglesia con tantas expresiones diferentes de fe y adoración. Para mencionar sólo un ejemplo, el catolicismo romano tiene dos expresiones diferentes de la liturgia en el Novus Ordo (la Misa después del Concilio Vaticano Segundo, rezado casi siempre en el idioma del país) y la Misa tradicional en latín. Ambas se practican por todo el mundo y ambas comunican los medios de gracia necesarios para que los católicos cumplan con su obligación dominical y reciban a nuestro Señor en la Sagrada Comunión.

Pero ante estas y muchas otras diferencias, la respuesta adecuada podría ser recordar las palabras de Dios a Pedro. Si sabemos que algo o alguien es del Señor, entonces debemos respetarlo y no obstaculizarlo. Estas situaciones se presentarán de diferentes maneras, dependiendo de nuestras propias personalidades y preferencias. Algunas personas pueden encontrar frustrantes ciertos estilos de predicación, mientras que otras pueden encontrarlos útiles. Algunos pueden encontrar efectivo el estilo de liderazgo de un párroco en particular, mientras que otros puedan encontrarlo ineficaz.

No es que estas sean cosas que “Dios ha limpiado” en el sentido de lo sagrado, pero aún podemos usar las palabras como una oportunidad para apreciar la diversidad legítima en la vida de la Iglesia. No se nos pide que toleremos el pecado o la maldad. Aparte de esto, sin embargo, las diferencias de opinión, estilo y preferencia no deberían ser obstáculos para nosotros en la vida cristiana.

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David Dashiell is a freelance author and editor in Nashville, Tennessee. He has a master’s degree in theology from Franciscan University, and is the editor of the anthology Ever Ancient, Ever New: Why Younger Generations Are Embracing Traditional Catholicism.

Feature Image Credit: Gabriel Manjarres, cathopic.com/photo/15523-momento-de-la-elevacion

Shepherding Our Hearts to the Father’s / Pastoreando el CorazĆ³n Hacia el CorazĆ³n de Dios Padre

The Holy Spirit is burning within Peter, the first of the Apostles, as he proclaims the truth about Jesus to the leaders of the Jews in today’s First Reading: Jesus Christ is the stone they rejected and executed, the cornerstone of the Church, in Whom all salvation and healing is found.

In Christ, the Son of God, we also become children of God. In Christ, who calls himself the Good Shepherd, we are known and healed and saved. This Good Shepherd has sacrificed everything for our sake, laying down His life willingly, and taking it back up again.

Jesus is always the one in control. No one forces him to do anything. The Father sent him into the world on a mission of salvation, and his whole life is dedicated to saving all of us. It is a struggle, but he is not struggling to protect or save himself; he is struggling to save all of us as he gives all of Himself. The enemy does not make him recoil or run away from his mission; the “wolf” will not make him anxious, because he cannot lose. Jesus is not worried. He does not need to recalculate his battle plan. The Plan is set from the beginning: He must take on all our fallenness and woundedness and sin and death itself, and carry it all the way to Golgotha in his own Perfect Heart – completely human and completely divine; he must sacrifice himself wholly by laying down his life, and then transform every darkness into light when he takes up his life again.

And His glorious promise to us is that ultimately, all will be drawn together so that there will be one flock without division, under the one Shepherd of love. The love of the Father has willed that we be called His children, as St. John tells us. God has created a world and a Heaven that would not be complete without us, because we are all members of one family in Christ, each of us beloved sons and daughters. Through Christ’s rejection and death, we are redeemed, received, and given eternal life. In this freedom, we are called to accept this great gift and follow the commands of our Good Shepherd.

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El Espíritu Santo arde dentro de Pedro, el primero de los Apóstoles, mientras proclama la verdad sobre Jesús a los líderes de los judíos en la Primera Lectura de hoy: Jesucristo es la piedra que ellos rechazaron y ejecutaron, la piedra angular de la Iglesia, en Quien toda salvación y sanidad se encuentra.

En Cristo, el Hijo de Dios, también nosotros llegamos a ser hijos de Dios. En Cristo, que se llama a sí mismo el Buen Pastor, somos conocidos, sanados y salvados. Este Buen Pastor ha sacrificado todo por nosotros, entregando su vida voluntariamente y tomándola de nuevo.

Jesús siempre tiene el control. Nadie le obliga a hacer nada. El Padre lo envió al mundo con una misión de salvación, y toda su vida está dedicada a salvarnos a todos. Es una lucha, pero él no lucha por protegerse o salvarse a sí mismo; Él está luchando por salvarnos a todos mientras entrega todo de sí mismo. El enemigo no le hace retroceder ni huir de su misión; el “lobo” no le pondrá ansioso, porque no puede perder. Jesús no está preocupado. No necesita recalcular su plan de batalla. El Plan está establecido desde el principio: Él debe asumir toda nuestra caída, nuestras heridas, el pecado y la muerte misma, y llevarlos hasta el Gólgota en su propio Corazón Perfecto, completamente humano y completamente divino; debe sacrificarse por completo entregando su vida, y luego transformar toda oscuridad en luz cuando retome su vida.

Y Su gloriosa promesa para nosotros es que, en última instancia, todos se unirán para que haya un rebaño sin división, bajo el único Pastor del amor. El amor del Padre ha querido que seamos llamados hijos suyos, como nos dice San Juan. Dios ha creado un mundo y un Cielo que no estaría completo sin nosotros, porque todos somos miembros de una sola familia en Cristo, cada uno de nosotros amados hijos e hijas. A través del rechazo y la muerte de Cristo, somos redimidos, recibidos y se nos da vida eterna. Con esta libertad, estamos llamados a aceptar este gran regalo y seguir los mandatos del Buen Pastor.

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Kathryn Mulderink, MA, is married to Robert, Station Manager for Holy Family Radio. Together they have seven children (including Father Rob), and seven grandchildren. She is President of the local community of Secular Discalced Carmelites and has published five books and many articles. Over the last 30 years, she has worked as a teacher, headmistress, catechist, Pastoral Associate, and DRE, and as a writer and voice talent for Catholic Radio. Currently, she serves the Church by writing and speaking, and by collaborating with various parishes and to lead others to encounter Christ and engage their faith. Her website is www.KathrynTherese.com

Feature Image Credit: pumukel, pixabay.com/photos/jesus-good-shepherd-merciful-father-1603691/

To Whom Shall We Go? / ĀæA QuiĆ©n Iremos?

Recently, we listened to a priest talk about the Legion of Mary so that we could prayerfully discern whether or not we should begin a group in our parish. It sounded amazing. You get together once a week to pray the rosary and other Marian prayers, you listen to words of wisdom, and have fellowship with others who are also trying to live out their devotion to Mary. I was all in. 

Then he told us that each member of the group would be given a weekly apostolic work and we would come back to the group to report it. We would be given tasks to complete, like visiting the homebound or hospitalized, praying for others, completing works of service or walking up to complete strangers and offering them the Miraculous Medal. 

Walking up to strangers. Talking to them about Mary. Evangelizing to strangers. Out of my comfort zone. Way out of my comfort zone. Panic inducing anxiety out of my comfort zone. 

Yet, like Peter, I have to say, “Lord, to whom shall I go?” 

Jesus is at the height of his popularity. People are calling for him to be king. They are all in. And then Jesus tells them that they must eat his flesh and drink his blood. What? Is he talking about cannibalism? Is he just trying to tell them that he will provide for them? What does this mean? And great numbers of people simply walk away. This is too hard. It invokes revulsion, anxiety, maybe even panic since it is out of their comfort zone. And they walk away. 

So Jesus asks his apostles if they are going to leave as well. And Peter responds, “Lord, to whom shall I go?” Peter doesn’t tell Jesus he understands these hard sayings. He doesn’t ask Jesus to clue him in or to make an exception. Peter simply stands on his relationship with Jesus and wonders aloud, “What else is there?” 

We are asked to do the same thing over and over again. When the teachings of the Church become hard and we want to look for something easier, to whom shall we go? When we are scandalized by the behavior of those we see in the pews next us, to whom shall we go? When our pastor doesn’t live up to our expectations, to whom shall we go? When helping to build the Kingdom of God here on earth takes me out of my comfort zone, to whom shall I go? 

I don’t know where this current path will lead, but I know I trust Jesus enough that if he is placing this before me, I need to prayerfully, wholeheartedly discern his call. Because, like Peter, I too believe, Lord, that you have the words of eternal life. I have come to believe and am convinced that you are the Holy One of God. To whom else should I go? 

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Recientemente, escuchamos a un sacerdote hablar sobre la Legión de María para que pudiéramos discernir en oración si deberíamos o no comenzar un grupo en nuestra parroquia. Sonó increíble. Te reúnes una vez a la semana para rezar el rosario y otras oraciones marianas, escuchas palabras de sabiduría y convives con otras personas que también están tratando de vivir la devoción a María. Estaba totalmente convencida.

Luego nos dijo que a cada miembro del grupo se le asignaría un trabajo apostólico semanal y regresaríamos al grupo para informarlo. Se nos darían tareas para completar, como visitar a los confinados en sus hogares u hospitalizados, rezar por otros, completar obras de servicio o acercarnos a desconocidos y ofrecerles la Medalla Milagrosa.

¿Acercarse a extraños para hablarles de María? ¿Evangelizar a los desconocidos? Todo esto está fuera de mi zona de confort…completamente fuera. Tan fuera que me induce pánico y ansiedad. Sin embargo, como Pedro, tengo que decir: “Señor, ¿a quién iré?”

Aquí Jesús se encuentra en el culmen de su popularidad. La gente pide que sea rey. Todos están a favor. Y luego Jesús les dice que deben comer su carne y beber su sangre. ¿Qué? ¿Está hablando de canibalismo? ¿Está simplemente tratando de decirles que él proveerá para ellos? ¿Qué quiere decir esto? Y un gran número de personas simplemente se marchan. Esto es muy difícil. Provoca repulsión, ansiedad y tal vez incluso pánico, ya que está fuera de su zona de confort. Y se alejan.

Entonces Jesús pregunta a sus apóstoles si ellos también se van a ir. Y Pedro responde: “Señor, ¿a quién iremos?” Pedro no le dice a Jesús que entiende estos duros dichos. No le pide a Jesús que le dé pistas ni que haga una excepción. Pedro simplemente se mantiene firme en su relación con Jesús y se pregunta en voz alta: “¿Qué más hay?”

Se nos pide que hagamos lo mismo una y otra vez. Cuando las enseñanzas de la Iglesia se vuelven duras y queremos buscar algo más fácil, ¿a quién iremos? Cuando nos escandalizamos por el comportamiento de los que vemos en la banca al lado nuestro, ¿a quién iremos? Cuando nuestro párroco no está a la altura de nuestras expectativas, ¿a quién iremos? Cuando ayudar a construir el Reino de Dios aquí en la tierra me saca de mi zona de confort, ¿a quién iré?

No sé a dónde me llevará este camino actual, pero sé que confío en Jesús lo suficiente como para que si él me presenta esto, necesito discernir su llamado con oración y de todo corazón. Porque, como Pedro, también creo, Señor, que tú tienes palabras de vida eterna. He llegado a creer y estoy convencido de que tú eres el Santo de Dios. ¿A quién más debería ir?

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Sheryl’s first calling is to be wife and partner to Tom, who is a candidate for the Permanent Diaconate in the Diocese of Kalamazoo. She also gets to live out her passion for teaching and learning by serving as principal at St. Therese Catholic School in Wayland, Michigan. Home is full with Carlyn, our goofy golden retriever, Lucy, our terrier mix wild child, and Mila, our very special Bernese Mountain dog. 

Feature Image Credit: Andrew Neel, unsplash.com/photos/woman-sitting-on-land-KkCig7EbfoA

The Physical World Matters / El Mundo Fƭsico TambiƩn es Importante

In the Gospel reading today, we see how the physical realities of this world mean something to Jesus. He tells us that we must eat his body and drink his blood to have eternal life. At the Last Supper, he shows us how this is possible through the priesthood in the context of the Mass. Throughout Scripture, when Jesus makes physical things holy, such as bread, wine, water, oil, our bodies, and our communal gatherings, he gives them a powerful spiritual purpose and significance.

A while back, I was listening to a podcast from a non-Catholic Christian who specializes in trying to help Christian churches thrive. They were asking the question, “How do we ‘do’ church?” This expert recommended that churches meet the needs of our modern culture by investing more in online “church.” Hmmm… an emphasis on online church community and “worship” minimizes the importance of our physical natures and how we are taught by Christ to live and to worship. 

The Catholic Church was founded by Christ when he said to Peter, “You are Peter [Rock], and upon this Rock, I will build my church.” Ever since then, for over 2,000 years, the Catholic Church has been asking in various ways, “How do we ‘do’ church?” We “do church” by gathering for worship and fellowship and by engaging in the sacraments. 

The Church is the family of God, and we are taught by Christ to worship God together. Online opportunities can only take us so far. We need to be physically, emotionally, and spiritually interacting with each other, like a family, in order to do what the Church is called to do. Sometimes it is exhausting, but God teaches us, through our daily personal interactions, to grow in virtue and to rely on his grace. 

When it comes to the sacraments, “Virtual reality is no substitute for the Real Presence of Christ in the Eucharist, the sacramental reality of the other sacraments, and shared worship in a flesh-and-blood human community” (The Pontifical Council for Social Communications in The Church and the Internet). Holy Communion, Baptism, Confession, Matrimony, Holy Orders, the Anointing of the Sick—they are all encounters with the living, personal Christ who became incarnate to be with us. 

While churches may offer legitimate, helpful, online opportunities for communion and growth in faith, there is so much more than that. Human beings were designed to commune with each other in more meaningful ways, and the Catholic Church, whether she is found in Zimbabwe, Japan, or the United States of America, makes grace available to us through the spiritual and physical elements of the sacraments. 

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En la lectura del Evangelio de hoy, vemos cómo las realidades físicas de este mundo significan algo para Jesús. Nos dice que debemos comer su cuerpo y beber su sangre para tener vida eterna. En la Última Cena, nos muestra cómo esto es posible a través del sacerdocio en el contexto de la Misa. A lo largo de las Escrituras, cuando Jesús santifica las cosas físicas, como el pan, el vino, el agua, el aceite, nuestros cuerpos y nuestras reuniones comunitarias, les da un poderoso propósito y significado espiritual.

Hace un tiempo, estaba escuchando un podcast de un protestante que se especializa en tratar de ayudar a las iglesias cristianas a prosperar. Se preguntaban: “¿Cómo ‘hacemos’ iglesia?” Este experto recomendó que las iglesias satisfagan las necesidades de nuestra cultura moderna invirtiendo más en la “iglesia” en línea. Hmmm… un énfasis en la comunidad eclesial y la “alabanza” en línea minimiza la importancia de nuestra naturaleza física y de cómo Cristo nos enseña a vivir y alabarlo.

La Iglesia Católica fue fundada por Cristo cuando le dijo a Pedro: “Tú eres Pedro [Roca], y sobre esta Roca edificaré mi iglesia”. Desde entonces, durante más de 2.000 años, la Iglesia Católica se ha estado preguntando de diversas formas: “¿Cómo ‘hacemos’ iglesia?” Nosotros “hacemos iglesia” al reunirnos para la adoración y el compañerismo y al participar en los sacramentos.

La Iglesia es la familia de Dios y Cristo nos enseña a adorar a Dios juntos. Las oportunidades en línea sólo pueden llevarnos hasta cierto punto. Necesitamos interactuar física, emocional y espiritualmente unos con otros, como una familia, para poder hacer lo que la Iglesia está llamada a hacer. A veces es agotador, pero Dios nos enseña, a través de nuestras interacciones personales diarias, a crecer en virtud y a confiar en su gracia.

Cuando se trata de los sacramentos, “la realidad virtual no sustituye la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, la realidad sacramental de los demás sacramentos y el culto compartido en una comunidad humana de carne y hueso” (El Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales en La Iglesia y el Internet). La Sagrada Comunión, el Bautismo, la Confesión, el Matrimonio, el Orden Sagrado, la Unción de los Enfermos: todos ellos son encuentros con el Cristo vivo y personal que se encarnó para estar con nosotros.

Si bien las iglesias pueden ofrecer oportunidades en línea legítimas y útiles para la comunión y el crecimiento en la fe, hay mucho más que eso. Los seres humanos fueron diseñados para interactuar de maneras más significativas, y la Iglesia Católica, ya sea que se encuentre en Zimbabwe, Japón o los Estados Unidos, pone la gracia a nuestra disposición a través de los elementos espirituales y físicos de los sacramentos. 

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A lover of Jesus Christ, a wife, and a mother of five, Christine is the author of Everyday Heroism: 28 Daily Reflections on the Little Way of Motherhood. She is a graduate of Franciscan University, an instructor for the Institute for Excellence in Writing, and an experienced catechist. Thrilled to have recently become grandparents, she and her husband currently live in Upstate, NY. Visit her author webpage at christinehanus.com

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I am the Bread of Life / Yo Soy el Pan de Vida

The Eucharist is truly Jesus, body, blood, soul and divinity!

Do you doubt the real presence of the Eucharist? When asked the most quoted verse in all the Bible, we turn to “This is my body that is given up for you. Do this in remembrance of me.” This is a verse we hear every time we celebrate in the most Holy Mass. It is a statement that is so well known, and yet, so difficult for many to understand. Even the Disciples say “This saying is hard, who can accept it?” Despite the many miracles that Jesus has performed, His followers, still to this day, often doubt. 

Yet in the Gospel of John, Jesus repeatedly declares that He is the Bread of Life, in verses 35, 48, 51, 53 and 55. Jesus could not be more clear in his language here. He explains over and over again that this is the truth! This is the central belief of Catholicism: If we eat of His flesh, we shall live forever! Jesus is speaking literally, not figuratively. The Eucharist is truly Jesus, body, blood, soul and divinity. This teaching should change our lives; it should be a belief worth dying for. Christ loves us so much that He has died for us. In this life we are constantly hungry, yet we are never alone, if Christ resides in us. 

How blessed I am that our oldest living child is to receive her holy Communion this year! I cannot begin to express my gratitude. On her first communion, I want her to know that her family loves her, but that God loves her so much more than she could ever imagine. I pray that my daughter will believe this is truly Jesus, that He longs for her, that He is there waiting for her in the church at every Mass to be a part of her always. He is all that matters. We should always be ready and willing to give up everything for Him. There is nothing more valuable. To receive the Eucharist is to receive Heaven on earth. May all praise be to the Lord Jesus, today and forever!

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¡La Eucaristía es verdaderamente Jesús, cuerpo, sangre, alma y divinidad!

¿Dudas de la presencia verdadera de Jesús en la Eucaristía? Cuando nos preguntan cuál es el versículo más citado de toda la Biblia, recurrimos a “Este es mi cuerpo, entregado por ustedes. Haz esto en memoria mía.” Este es un versículo que escuchamos cada vez que celebramos la Santa Misa. Es una declaración muy conocida y, sin embargo, muy difícil de entender para muchos. Incluso los Discípulos dicen: “Esta palabra es dura, ¿quién podrá aceptarla?” A pesar de los muchos milagros que Jesús ha realizado, sus seguidores, hasta el día de hoy, a menudo dudan.

Sin embargo, en el Evangelio de Juan, Jesús declara repetidamente que Él es el Pan de Vida, en los versículos 35, 48, 51, 53 y 55. Jesús no podría ser más claro en su forma de hablar. ¡Él explica una y otra vez que es cierto! Esta es la creencia central del catolicismo: ¡si comemos de Su carne, viviremos para siempre! Jesús está hablando literalmente, no en sentido figurado. La Eucaristía es verdaderamente Jesús, cuerpo, sangre, alma y divinidad. Esta enseñanza debería cambiar nuestras vidas; debería ser una creencia por la que valga la pena morir. Cristo nos ama tanto que murió por nosotros. En esta vida tenemos hambre constantemente, pero nunca estamos solos, si Cristo reside en nosotros.

¡Cuán bendecida soy de que nuestra hija mayor viva reciba su sagrada Comunión este año! No puedo empezar a expresar mi gratitud. En su primera comunión, quiero que sepa que su familia la ama, pero que Dios la ama mucho más de lo que jamás podría imaginar. Pido que mi hija crea que este es verdaderamente Jesús, que Él la anhela, que Él está ahí esperándola en la iglesia en cada Misa para ser parte de ella siempre. Él es todo lo que importa. Siempre debemos estar listos y dispuestos a renunciar a todo por Él. No hay nada más valioso. Recibir la Eucaristía es recibir el Cielo en la tierra. ¡Que toda la alabanza sea para el Señor Jesús, hoy y siempre!

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Dr. Alexis Dallara-Marsh is a board-certified neurologist who practices in Bergen County, NJ. She is a wife to her best friend, Akeem, and a mother of two little ones on Earth and two others in heaven above.

Feature Image Credit: Mauricio Toczek, https://cathopic.com/photo/14440-communion

Godā€™s True Nourishment / El Verdadero Alimento de Dios

Today’s Gospel is taken from John chapter 6. Throughout these verses the people are seeking a sign – tangible proof that would validate Jesus as the Messiah. The peoples’ inquiries reflect a common human desire for tangible evidence when faced with uncertainty. When we are scared, angry, or sad we tend to question our faith just like the people Jesus was speaking to, because our human brains cannot always wrap our heads around pure belief and faith without evidence. 

When met with this uncertainty in our own lives we can reflect on what Jesus pointed out to the people in this passage. He states “I am the bread of life; whoever comes to me shall not hunger, and whoever believes in me shall never thirst” (John 6:35). This proclamation speaks volumes and echoes throughout the centuries, challenging us to reflect on the nature of our own uncertainties, and to remember the only nourishment we need comes from God. 

In conclusion, today’s Gospel prompts us to reflect on the nature of our hunger and the avenues we explore to satisfy it. Jesus, as the Bread of Life, offers a profound solution, redirecting our focus from human desires to enduring sustenance found in a strong relationship with him. As we respond to this invitation, may we discover a transformative fulfillment that is beyond the limitations of our worldly desires, finding true satisfaction in Jesus Christ, the Bread that leads to eternal life. 

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El evangelio de hoy viene del capítulo 6 del evangelio de Juan. A lo largo de estos versículos la gente busca una señal, una prueba tangible que valide a Jesús como el Mesías. Las investigaciones de los pueblos reflejan un deseo humano común de obtener pruebas tangibles ante la incertidumbre. Cuando estamos asustados, enojados o tristes, tendemos a cuestionar la fe, al igual que las personas con las que Jesús hablaba, porque nuestros cerebros humanos no siempre pueden entender la creencia pura y la fe sin evidencia.

Cuando nos enfrentamos a esta incertidumbre en nuestras propias vidas, podemos reflexionar sobre lo que Jesús señaló a la gente en este pasaje. Él afirma: “Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed” (Juan 6,35). Esta proclamación dice mucho y resuena a lo largo de los siglos, desafiándonos a reflexionar sobre la naturaleza de nuestras propias incertidumbres y a recordar que el único alimento que necesitamos proviene de Dios.

En conclusión, el Evangelio de hoy nos impulsa a reflexionar sobre la naturaleza del hambre que tenemos y los caminos que exploramos para satisfacerlo. Jesús, como Pan de Vida, ofrece una solución profunda, redirigiendo nuestro enfoque desde los deseos humanos hasta el sustento duradero que se encuentra en una relación sólida con él. Que al responder a esta invitación, podamos descubrir una realización transformadora que vaya más allá de las limitaciones de nuestros deseos mundanos, encontrando la verdadera satisfacción en Jesucristo, el Pan que nos lleva a la vida eterna.

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Heather Orlowski and her husband are busy parents of two little girls (ages 2 and 4). The Catholic Church holds a special place in her heart and in her entire life. She attended Catholic schools from Kindergarten through college. She graduated from Aquinas College with a degree in Elementary/Special Education. Catholic Education is very important to her and she now teaches 1st and 2nd grades at St. Therese Catholic School. In her free time, she loves creating memories with her family and watching her little girls play soccer. 

Feature Image Credit: James Coleman, unsplash.com/photos/gray-footed-cup-beside-baguette-bread-_HzRfyw7BuA

What Is Life? / ĀæQuĆ© es la vida?

Shortly after the breakup of the Beatles, George Harrison released a peppy little single entitled “What Is Life” — with no punctuation, so we don’t know for sure if it was a statement or a question. Music fans seemed to love it, as it became a top 10 hit in America. Today’s Gospel reading, from John, in which Jesus tells us both “I am the bread of life” and “For this is the will of my Father, that everyone who sees the Son and believes in him may have eternal life” has me thinking of Harrison’s song in terms of a question.

What is life? The secular world has a pretty limited answer to that. Life begins at birth and ends at death. It’s earthbound and centered on the individual in the here and now. That’s it. That’s all you get. 

We Christians, however, reject that narrow view vehemently. The trouble is, the secular view is pervasive, and it has for years been encroaching on people’s understanding. The Catholic Church is clear: Life begins at conception. Earthly life ends at natural death. And the goal of this earthly life is to have everlasting life in union with God in heaven.  

The secular view seems to be the easier view. Focus on this life, on the here and now, on myself. Dig a little deeper, and you get a more disturbing view. Unexpected pregnancy? No big deal — not born yet, not a life. Do you have something I want – land or things of monetary value? No big deal. I’ll trick you out of it, take it from you, fight you for it or start a war over it. If I’m focused on me, how can you matter?

Jesus tells his followers and the crowds throughout his ministry, that is not the way it’s supposed to be. God sent his only Son to show us the way to the Father: to love as the Father loves, to serve others as Jesus served. “Whoever comes to me will never hunger, and whoever believes in me will never thirst.” He is what we need. He will raise us on the last day. But we have to choose Him over ourselves.

In the George Harrison song, reading the lyrics lets you know it’s most likely a romantic song, not an existential treatise. But the chorus serves us in this reflection, too. He sings, “Tell me, what is my life without your love; tell me who am I without you by my side.”

Make the “love” the love of God, make the “you” Jesus. Life, then, is our relationship with our God and Savior. That’s where our fullness and completeness lie. That is the life waiting for us. What are we waiting for? Jesus says, “I will not reject anyone who comes to me.” Let’s run to Him, over and over and over again.

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Poco después de que los miembros de los Beatles se separaron, George Harrison lanzó una pequeña canción alegre titulada “What Is Life”(Que es la vida), sin puntuación, por lo que no sabemos con certeza si fue una afirmación o una pregunta. A los fanáticos de la música pareció encantarles, ya que se convirtió en una de las 10 primeras canciones más exitosas en Estados Unidos. La lectura del Evangelio de hoy, de Juan, en la que Jesús nos dice “Yo soy el pan de vida” y “La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna ” me hace pensar en la canción de Harrison en términos de una pregunta.

¿Qué es la vida? El mundo seglar tiene una respuesta bastante limitada a eso. La vida comienza con el nacimiento y termina con la muerte. Está ligado a la tierra y centrado en el individuo en el aquí y ahora. Eso es todo. Es todo lo tienes.

Nosotros los cristianos, sin embargo, rechazamos con vehemencia esa visión estrecha. El problema es que la visión secular está omnipresente y durante años ha estado invadiendo la comprensión de la gente. La Iglesia Católica es clara: la vida comienza en la concepción. La vida terrenal termina con la muerte natural. Y la meta de esta vida terrenal es tener vida eterna en unión con Dios en el cielo.

La visión seglar parece ser la más fácil. Concentrarme en esta vida, en el aquí y ahora, en mí mismo. Si profundizas un poco más, tendrás una vista más inquietante. ¿Has salido embarazada inesperadamente? No es gran cosa: aún no ha nacido así que no tiene vida. ¿Alguien tiene algo que quieres: tierras o cosas de valor monetario? No es gran cosa. Te sacaré de esto, te lo quitaré, pelearé por ello o comenzaré una guerra por ello. Si estoy concentrado en mí mismo, no me importas.

Jesús les dice a sus seguidores y a las multitudes a lo largo de su ministerio que así no es como se supone que debe ser. Dios envió a su único Hijo para mostrarnos el camino hacia el Padre: amar como ama el Padre, servir a los demás como sirvió Jesús. “El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”  Él es lo que necesitamos. Él nos resucitará en el último día. Pero tenemos que elegirlo a Él antes que a nosotros mismos.

En la canción de George Harrison, leer la letra te permite saber que lo más probable es que sea una canción romántica, no un tratado existencial. Pero el coro también nos sirve en esta reflexión. Él canta: “Dime, ¿qué es mi vida sin tu amor? dime quién soy yo sin ti a mi lado.”

Haz que el “amor” sea el amor de Dios, haz de que el “tú” sea Jesús. La vida, entonces, es la relación que tenemos con nuestro Dios y Salvador. Ahí es donde reside nuestra realización y plenitud. Esa es la vida que nos espera. ¿Qué estamos esperando? Jesús dice: “al que viene a mí yo no lo echaré fuera”. Así que, corramos hacia Él, una y otra vez.

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Mike Karpus is a regular guy. He grew up in Michigan’s Upper Peninsula, graduated from Michigan State University and works as an editor. He is married to a Catholic school principal, raised two daughters who became Catholic school teachers at points in their careers, and now relishes his two grandchildren, including the older one who is fascinated with learning about his faith. He also has served on a Catholic school board, a pastoral council and a parish stewardship committee. He currently is a lector at Mass, a Knight of Columbus, Adult Faith Formation Committee member and a board member of the local Habitat for Humanity organization. But mostly he’s a regular guy.

Feature Image Credit: Greg Rakozy, unsplash.com/photos/silhouette-photography-of-person-oMpAz-DN-9I

Letting Go / Dejando los Apegos

Our readings today describe the Jews’ encounter with St. Stephen and Jesus’ Bread of Life Discourse, in which He invited the crowds to eat His flesh and drink His blood. It is the beginning of both scenes. In the following days, we will follow both passages to their conclusions.

When the Jews heard Stephen’s words, “they could not withstand the wisdom and the Spirit with which he spoke” (Acts 6:10). They knew that he was inspired by God, and they were powerless to argue against him. Instead of arguing, they made up false charges against him to silence him. They knew that there was something there, but they did not want to follow it to its conclusion. Doing so would mean changing their lives to follow Jesus. Not only that, but it would mean a complete reinterpretation of everything they had known before about their faith.

When the crowds encountered Jesus in Capernaum, they were hungry for more bread. Jesus said, “You are looking for me not because you saw signs but because you ate the loaves and were filled. Do not work for food that perishes but for the food that endures for eternal life” (John 6:26–27). They witnessed the multiplication of the loaves, but did not recognize that the miracle came from God for the sake of their faith in Him. Instead of changing their lives to follow Jesus and reinterpreting everything they had known, they continued to seek after the things of this world.

The Jews and the crowds had parallel reactions here: they could not let go of the world for the sake of the Kingdom of God. The Jews knew that Stephen spoke by the Holy Spirit, but they chose to frame him. The crowds, when they heard Jesus’ words about His body and blood, left him in large groups. They knew that He spoke with authority, but they did not want to accept what His message would mean for them.

These two stories are instructive for us, true as they are. St. Stephen’s message about the Messiah is still true, and Jesus’ message about eating His flesh and drinking His blood is still true. When we grasp the significance of these messages, we understand that to accept them means to change our lives to worship Jesus as our Lord, our Savior, God incarnate. Accepting the words of Christ means to act as if we truly believe that He is present in the Holy Eucharist.

At times, our actions do not reflect our belief in Jesus as Lord and as present in the Eucharist. These readings give us the opportunity to reflect on how we are living our Faith practically. How do we act around the tabernacle? Do we go to adoration? Are we attentive and respectful at Mass? How do we receive Communion? Let us take the opportunity to compare our lives with the truth of St. Stephen’s and Jesus’ words, and let go of our attachment to this passing world.

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Nuestras lecturas de hoy describen el encuentro de los judíos con San Esteban y el Discurso del Pan de Vida de Jesús, en el que invitó a las multitudes a comer Su carne y beber Su sangre. Es el comienzo de ambas escenas. En los próximos días seguiremos ambos pasajes hasta sus conclusiones.

Cuando los judíos escucharon las palabras de Esteban, “no pudieron refutar la sabiduría y al Espíritu con que hablaba” (Hechos 6,10). Sabían que estaba inspirado por Dios y no podían argumentar contra él. En lugar de discutir, inventaron cargos falsos contra él para silenciarlo. Sabían que había algo allí, pero no querían seguirlo hasta el final. Hacerlo significaría cambiar sus vidas para seguir a Jesús. No sólo eso, sino que significaría una reinterpretación completa de todo lo que habían sabido antes sobre su fe.

Cuando las multitudes encontraron a Jesús en Cafarnaúm, tenían hambre de más pan. Jesús dijo: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna ” (Juan 6,26-27). Fueron testigos de la multiplicación de los panes, pero no reconocieron que el milagro procedía de Dios por causa de su fe en Él. En lugar de cambiar sus vidas para seguir a Jesús y reinterpretar todo lo que habían conocido, continuaron buscando las cosas de este mundo.

Los judíos y las multitudes tuvieron aquí reacciones paralelas: no podían abandonar el mundo por el Reino de Dios. Los judíos sabían que Esteban hablaba por el Espíritu Santo, pero decidieron incriminarlo. La multitud, cuando oyó las palabras de Jesús acerca de su cuerpo y su sangre, lo abandonaron en grandes grupos. Sabían que Él hablaba con autoridad, pero no querían aceptar lo que significaría Su mensaje para ellos.

Estas dos historias son instructivas para nosotros, por muy ciertas que sean. El mensaje de San Esteban sobre el Mesías sigue siendo cierto, y el mensaje de Jesús sobre comer Su carne y beber Su sangre sigue siendo cierto. Cuando captamos el significado de estos mensajes, entendemos que aceptarlos significa cambiar nuestras vidas para adorar a Jesús como nuestro Señor, nuestro Salvador, Dios encarnado. Aceptar las palabras de Cristo significa actuar como si realmente creyéramos que Él está presente en la Sagrada Eucaristía.

A veces, nuestras acciones no reflejan nuestra creencia en Jesús como Señor presente en la Eucaristía. Estas lecturas nos dan la oportunidad de reflexionar sobre cómo estamos viviendo nuestra Fe de manera práctica. ¿Cómo actuamos en frente del tabernáculo? ¿Vamos a la adoración? ¿Somos atentos y respetuosos en la Misa? ¿Cómo recibimos la Comunión? Aprovechemos la oportunidad para comparar nuestras vidas con la verdad de las palabras de San Esteban y de Jesús, y dejemos de lado nuestro apego a este mundo pasajero.

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David Dashiell is a freelance author and editor in Nashville, Tennessee. He has a master’s degree in theology from Franciscan University, and is the editor of the anthology Ever Ancient, Ever New: Why Younger Generations Are Embracing Traditional Catholicism.

Feature Image Credit: Melanie Santillan, cathopic.com/photo/34790-blessed-sacrament

The Wounds of Christ / Las Heridas de Cristo

Back in 2007, a group of researchers compared the amount of food consumed between two groups. They were curious to discover if the evidence of food already eaten (in this case, individuals were given chicken wings to eat while watching a football game) would impact the amount they ate altogether. They found that the participants ate less at the tables where the bones were left out in plain sight in comparison to the tables where the bones were removed. “The results suggest that people restrict their consumption when evidence of food consumed is available to signal how much food they have eaten.” (Brian Wansink, Cornell Chronicle, April 9, 2007). 

In today’s Gospel, Jesus miraculously appears before the apostles. If His resurrected body wasn’t shocking enough, He still bore the wounds of His crucifixion. There is nothing that Jesus cannot do. His very presence before the Apostles is a testament to that. So if He can do anything, why did He choose to leave those wounds, the very gruesome and heart wrenching places that we, humanity, created?

The wounds of Christ bear witness to the truth of His sacrifice. His wounds are proof to the Apostles that He is who He says He is. In a way, Jesus is providing them a second chance to look upon Him on the cross. Only John was at the foot of the cross, but he was not the only one to witness the marks of it. We too, are invited to gaze upon the broken body of Christ. We need to see, we need to remember.

Each time we enter a church, we see the cross behind the altar. Without the cross, there would be no resurrection. St. Augustine said, “The death of the Lord our God should not be a cause of shame for us; rather, it should be our greatest hope, our greatest glory. In taking upon himself the death that he found in us, he has most faithfully promised to give us life in him, such as we cannot have of ourselves.”

For the same reason that the people eating chicken wings need a visual to remind them of how much they have eaten, we need Jesus’ wounds to vividly remind us of the lengths He was willing to go to save us. We humans are slow to learn and quick to forget. We quickly forget the price that was paid for our salvation. We bemoan all the things we are lacking, rather than lifting our empty hands in adoration to the God who gave us everything we have. 

Jesus’ wounds should shock us, yes. But they are also the most precious things we have ever received, for through them we are reborn to eternal life.

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En el 2007, un grupo de investigadores comparó la cantidad de alimentos consumidos entre dos grupos. Tenían curiosidad por descubrir si la evidencia de los alimentos ya consumidos (en este caso, a los individuos se les dieron alitas de pollo para comer mientras veían un partido de fútbol) afectaría la cantidad que comían en total. Descubrieron que los participantes comían menos en las mesas donde los huesos se dejaban a la vista en comparación con las mesas donde se retiraban los huesos. “Los resultados sugieren que las personas restringen su consumo cuando hay evidencia disponible de los alimentos consumidos que indican la cantidad de alimentos que han consumido”. (Brian Wansink, Cornell Chronicle, 9 de abril de 2007).

En el evangelio de hoy, Jesús aparece milagrosamente ante los apóstoles. Si Su cuerpo resucitado no fuera lo suficientemente impactante, todavía llevaba las heridas de Su crucifixión. No hay nada que Jesús no pueda hacer. Su misma presencia ante los Apóstoles es un testimonio de ello. Entonces, si Él puede hacer cualquier cosa que desee, ¿por qué decidió dejar esas heridas, los lugares tan espantosos y desgarradores que nosotros, la humanidad, creamos?

Las llagas de Cristo dan testimonio de la verdad de su sacrificio. Sus heridas son prueba para los Apóstoles de que Él es quien dice ser. En cierto modo, Jesús les está brindando una segunda oportunidad de mirarlo en la cruz. Sólo Juan estuvo al pie de la cruz, pero no fue el único en presenciar las marcas de la misma. Nosotros también estamos invitados a contemplar el cuerpo destrozado de Cristo. Necesitamos ver, necesitamos recordar.

Cada vez que entramos a una iglesia, vemos la cruz detrás del altar. Sin la cruz no habría resurrección. San Agustín dijo: “La muerte del Señor nuestro Dios no debe ser motivo de vergüenza para nosotros; más bien, debería ser nuestra mayor esperanza, nuestra mayor gloria. Al tomar sobre sí la muerte que encontró en nosotros, ha prometido fielmente darnos vida en él, la cual no podemos tener por nosotros mismos”.

Por la misma razón que las personas que comen alitas de pollo necesitan una imagen que les recuerde cuánto hayan comido, necesitamos que las heridas de Jesús nos recuerden vívidamente hasta qué punto estuvo dispuesto a llegar para salvarnos. Los seres humanos somos lentos para aprender y rápidos para olvidar. Rápidamente olvidamos el precio que se pagó por nuestra salvación. Lamentamos todas las cosas que nos faltan, en lugar de levantar nuestras manos vacías en adoración al Dios que nos dio todo lo que tenemos.

Las heridas de Jesús deberían escandalizarnos, sí. Pero también son las cosas más preciosas que jamás hayamos recibido, porque a través de ellas renacemos a la vida eterna.

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Kate Taliaferro is an Air Force wife and mother. She is blessed to be able to homeschool, bake bread and fold endless piles of laundry. When not planning a school day, writing a blog post or cooking pasta, Kate can be found curled up with a book or working with some kind of fiber craft. Kate blogs at DailyGraces.net.

Feature Image Credit: Alem Sánchez, pexels.com/photo/grayscale-photo-of-crucifix-977657/