Jesus our Model / Jesús Nuestro Ejemplo

Here we are at the Solemnity of the Ascension, one of the highest feast days in the Church calendar. We hear the story of the Ascension in the Gospel today, but notice what comes right before Jesus ascends into heaven. He asks for the apostles to go out to all the world and preach the good news. 

The way I see it, Jesus didn’t just come to die for our sins and open the gates of heaven. That would have been more than enough, of course, but it seems pretty clear from today’s Gospel that Jesus also came to be our model. He came to show us what it truly means to be human, how to act, and what our destiny is. 

Because we live in a world that has amnesia about how we were created and by whom, it is sometimes difficult for us to realize how beautifully and wonderfully we were all made and the purpose God has for us. It is easier to believe the lie that we don’t have free will, that sin is too powerful, and that the best we can do, if we are lucky, is just to be kind to others and keep our heads down. 

That sounds like a pretty lame existence, but thankfully we are reminded today that we aren’t supposed to fall into the trap of mediocrity. God wants us to be on fire for the love and mercy he brings, he wants us to bring that same fire to others, and most importantly, he wants to remind us of our destiny. If we follow his example then we will one day be brought up into heaven as well. Maybe not in the same way as Jesus was, but make no mistake, our destiny is to be happy with God forever and to bring as many of our friends and family with us as we can by preaching the saving power of the Gospel. 

This is why the very first paragraph in the Catechism states, “God, infinitely perfect and blessed in himself, in a plan of sheer goodness freely created man to make him share in his own blessed life. For this reason, at every time and in every place, God draws close to man. He calls man to seek him, to know him, to love him with all his strength. He calls together all men, scattered and divided by sin, into the unity of his family, the Church. To accomplish this, when the fullness of time had come, God sent his Son as Redeemer and Saviour. In his Son and through him, he invites men to become, in the Holy Spirit, his adopted children and thus heirs of his blessed life.” There is nothing lame about our call and our destiny. Now let’s get out there and live it!

From all of us here at Diocesan, God bless!

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Estamos en la Solemnidad de la Ascensión, una de las fiestas más importantes del calendario de la Iglesia. Escuchamos la historia de la Ascensión en el Evangelio de hoy, pero observemos lo que sucede justo antes de que Jesús ascienda al cielo. Pide a los apóstoles que vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Nueva.

A mi modo de ver, Jesús no vino simplemente a morir por nuestros pecados y abrir las puertas del cielo. Eso habría sido más que suficiente, por supuesto, pero parece bastante claro en el Evangelio de hoy que Jesús también vino a darnos ejemplo. Vino a mostrarnos lo que realmente significa ser humano, cómo actuar y cuál es nuestro destino.

Debido a que vivimos en un mundo que tiene amnesia acerca de cómo fuimos creados y por quién, a veces nos resulta difícil darnos cuenta de cuán hermosa y maravillosamente fuimos creados y del propósito que Dios tiene para nosotros. Es más fácil creer la mentira de que no tenemos libre albedrío, que el pecado es demasiado poderoso y que lo mejor que podemos hacer, si tenemos suerte, es simplemente ser amables con los demás y mantener la cabeza agachada.

Suena como una existencia bastante aburrida, pero afortunadamente hoy se nos recuerda que se supone que no debemos caer en la trampa de la mediocridad. Dios quiere que estemos ardiendo por el amor y la misericordia que él trae, quiere que llevemos ese mismo fuego a los demás y, lo más importante, quiere recordarnos nuestro destino. Si seguimos su ejemplo, algún día también seremos llevados al cielo. Quizás no de la misma manera que lo fue Jesús, pero no nos equivoquemos, nuestro destino es ser felices con Dios para siempre y traer con nosotros a tantos amigos y familiares como podamos predicando el poder salvador del Evangelio.

Por eso, el primer párrafo del Catecismo afirma: “Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.” No hay nada aburrido de nuestro llamado y nuestro destino. ¡Ahora salgamos y vivámoslo!

De parte de todos nosotros aquí en Diocesan, ¡Dios los bendiga!

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Zachary Olson, unsplash.com/photos/christ-the-redeemer-vEQe_DuVmKk

Sharing the Faith / Compartir la Fe

The beauty of this Easter season is that the Word became flesh, died for our sins, conquered death, and gives us access to the Father. Each of these remarkable events point to the fact that our faith is real, tangible, even corporeal. Though we all have a personal relationship with God in the very depths of our hearts, as human beings, we are meant to share our hearts with the world. In other words, we should not be keeping our faith in our hearts, but bringing it to the world. 

The second reading for today reminds us of this fact when it says, “Children, let us love not in word or speech but in deed and truth.” It seems that it is not enough to simply think about or talk about God, but our interior faith must be reflected by deeds. 

The second reading seems to be telling us that a private faith is not enough. Our actions should flow from the faith we have that we have been made in the image and likeness of God. Sometimes we can think because faith is so personal, it does not need to be shared. I know I have had the mindset at times that as long as I am in good relationship with God I am doing just fine. But the Gospel implores us to share. Jesus commands the disciples to go to the ends of the earth to preach the Gospel. 

We might take the approach that we can be an example and hope that people will see the way we live and make the connection to our Christian faith, but at some point we are called to act in love. Jesus wants us to talk about him, to serve, to forgive, to feed the poor. After all, he died not only so we could personally believe, but so that all men could be saved and come to knowledge of the truth. 

This Easter season is a perfect time to reflect on the spiritual and corporal works of mercy. Maybe hang a list of them somewhere so they will be a constant reminder to act. Faith is the supernatural virtue where we come to believe, but this belief is so profound and tangible that it can’t help but be shared. Let’s take a word from the end of every Mass, go in peace to love and SERVE the Lord. 

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La belleza de esta temporada de Pascua es que el Verbo se hizo carne, murió por nuestros pecados, venció la muerte y nos da acceso al Padre. Cada uno de estos acontecimientos notables señala el hecho de que nuestra fe es real, tangible e incluso corpórea. Aunque todos tenemos una relación personal con Dios en lo más profundo de nuestro corazón, como seres humanos, debemos compartir nuestro corazón con el mundo. En otras palabras, no deberíamos mantener la fe dentro del corazón nada más, sino llevarla al mundo.

La segunda lectura de hoy nos recuerda de este hecho cuando dice: “Hijos míos: No amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras.” Parece que no basta simplemente pensar en Dios y hablar de Él, sino que la fe interior debe reflejarse en los hechos.

La segunda lectura parece decirnos que una fe privada no es suficiente. Las acciones deben surgir de la fe que tenemos de que hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios. A veces podemos pensar que la fe es tan personal que no necesita ser compartida. Sé que a veces he tenido la mentalidad de que mientras tenga una buena relación con Dios, me irá bien. Pero el Evangelio nos implora que compartamos. Jesús ordena a los discípulos que vayan hasta los confines de la tierra a predicar el Evangelio.

Podríamos adoptar el enfoque de que podemos ser un ejemplo y esperar que la gente vea la forma en que vivimos y establezcamos una conexión con nuestra fe cristiana, pero en algún momento somos llamados a actuar con amor. Jesús quiere que hablemos de él, que sirvamos, que perdonemos, que alimentemos a los pobres. Después de todo, él murió no sólo para que pudiéramos creer personalmente, sino para que todos los hombres pudieran salvarse y llegar al conocimiento de la verdad.

Este tiempo pascual es un momento perfecto para reflexionar sobre las obras de misericordia espirituales y corporales. Tal vez puedes colgar una lista de ellos en algún lugar para que sean un recordatorio constante de que debes actuar. La fe es la virtud sobrenatural en la que llegamos a creer, pero esta creencia es tan profunda y tangible que no podemos evitar compartirla. Tomando parte de la despedida en cada Misa, vayamos en paz a amar para SERVIR al Señor.

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Feature Image Credit: Bruno van der Kraan, unsplash.com/photos/sun-rays-inside-cave-v2HgNzRDfII

Family Unity / Unidad familiar

” The community of believers was of one heart and one mind.” 

Imagine for just a moment the founding of a family company. The excitement in the air that comes from branching out and believing in what the family can do must be a feeling like no other. Everyone working together towards a common goal to provide for their families must give hard work a deeper meaning. Then fast forward about a year and you start to see the division forming, gossip, and anxiety. 

I think inevitably whenever people gather together in a group they start by being warm and fuzzy but then quickly the differences and weaknesses of each member of the group start to form. It is no different in the Catholic Church. Think about how united the Apostles must have been, especially after Jesus rose from the dead. They needed each other for everything and grew together as a community with the help of the Holy Spirit. 

I have an experiment for you. I want you to walk into your local parish at some point during this next week, and think about what you see and hear. Do you see an atmosphere of togetherness and family? Or do you see one of division and cliques? It is no secret that some Catholics are more conservative, some are more liberal, some are more traditional, and some prefer a more modern type of worship. But at the end of the day, as the first reading reminds us, we should all be of one heart and mind. 

God desires to unite, Satan desires to divide. Now, of course, this is not an easy task when we try to do it all on our own. Every time I try by my own strength to be a good person I am reminded of how I am not very strong. This is why we need to pray for the grace to bring people into the family of God and not be the cause of disunity. As the Catechism says in the very first paragraph, Jesus “calls together all men, scattered and divided by sin, into the unity of his family, the Church.” (CCC #1)

Jesus is the one who desires that we all be one. Let us pray during this Easter season for the grace needed to be a source of unity and invitation. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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“La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma”.

Imaginemos por un momento la fundación de una empresa familiar. La emoción en el aire que surge al expandirse y creer en lo que la familia puede hacer debe ser un sentimiento como ningún otro. Todos los que trabajan juntos por el objetivo común de mantener a sus familias deben darle al trabajo duro un significado más profundo. Luego, aproximadamente un año después, comienzas a ver cómo se forma la división, los chismes y la ansiedad.

Creo que inevitablemente cada vez que las personas se reúnen en un grupo comienzan siendo cálidas y acogedoras, pero luego rápidamente comienzan a formarse las diferencias y debilidades de cada miembro del grupo. No es diferente en la Iglesia Católica. Piense en lo unidos que debieron estar los Apóstoles, especialmente después de que Jesús resucitó de entre los muertos. Se necesitaban unos a otros para todo y crecieron juntos como comunidad con la ayuda del Espíritu Santo.

Tengo un experimento para ti. Quiero que en algún momento de la próxima semana entres a tu parroquia local y pienses en lo que ves y oyes. ¿Ves un ambiente de unión y familia? ¿O ves uno de división y grupitos particulares? No es ningún secreto que algunos católicos son más conservadores, otros más liberales, otros más tradicionales y otros prefieren un tipo de culto más moderno. Pero al fin de cuentas, como nos recuerda la primera lectura, todos debemos tener un solo corazón y una sola alma.

Dios desea unir, Satanás desea dividir. Ahora bien, por supuesto, esta no es una tarea fácil cuando intentamos hacerlo todo por nuestra cuenta. Cada vez que intento ser una buena persona con mis propias fuerzas, recuerdo que no soy muy fuerte. Es por eso que debemos orar por la gracia de traer a las personas a la familia de Dios y no ser causa de desunión. Como dice el Catecismo en el primer párrafo, Jesús “Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia.” (CIC #1)

Jesús es quien desea que todos seamos uno. Oremos durante este tiempo pascual por la gracia necesaria para ser fuente de unidad e invitación.

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Feature Image Credit: Tyler Nix, unsplash.com/photos/people-standing-on-shore-during-golden-hour-V3dHmb1MOXM

God’s Divine Plan / El Plan Divino de Dios

“God, infinitely perfect and blessed in himself, in a plan of sheer goodness, freely created man to make him share in his own blessed life. For this reason, at every time and in every place, God draws close to man. He calls man to seek him, to know him, to love him with all his strength. He calls together all men, scattered and divided by sin, into the unity of his family, the Church. To accomplish this, when the fullness of time had come, God sent his Son as Redeemer and Saviour. In his Son and through him, he invites men to become, in the Holy Spirit, his adopted children and thus heirs of his blessed life.” -CCC 1

This is the first paragraph from the catechism and I think it perfectly sums up what we celebrate today on this beautiful Easter morning. In today’s first reading we hear the entire Gospel story being preached by Peter. This is the same Peter who denied Jesus three times just a few days before, and who we read about in the Gospel as not fully understanding what Christ was doing until he saw the empty tomb. Peter then knew the plans of God and could easily and succinctly proclaim them to all people. 

The goal of the lenten season is to bring us to a point where we can realize that our destiny is to share in the divine life of God. This isn’t just a vague sentimental idea or ambiguous theology, but it is the entire point of our lives. Jesus loved you enough to die on a tree in order that you might receive adoption as his beloved. It seems simple enough, but do we really grasp the depth of the meaning? Easter morning is the good news that not only were you bought back at a price, but that the death of God was not the end. Rather, it was just the beginning. Christ rising from the dead defeated sin and death once and for all and claims us back as adopted children. 

This is why Easter is the most important feast in our liturgical calendar. And God wants us to feast. We might be a little rusty after 40 days of fasting, but God wants us to pull out all the stops. I recommend making the nicest dinner you can within your means and celebrate as a family what Christ has done in conquering sin and death. The Easter egg hunts are fun and everybody likes baked ham, but let’s not forget the reason for this season. That God desired for you to be saved and come to share in his divine life. This is enough to make even the worst of sinners or hardened criminals rejoice. As John Paul II said often, “We are an Easter people, and Hallelujah is our song.” Now go feast!

From all of us here at Diocesan, God bless!

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“Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.” (CIC 1)

Este es el primer párrafo del catecismo y creo que resume perfectamente lo que celebramos hoy en esta hermosa mañana de Pascua. En la primera lectura de hoy escuchamos toda la historia del Evangelio predicada por Pedro. Este es el mismo Pedro que negó a Jesús tres veces unos días antes, y de quien leemos en el Evangelio que no entendía completamente lo que Cristo estaba haciendo hasta que vio la tumba vacía. Entonces Pedro conoció los planes de Dios y pudo proclamarlos fácil y sucintamente a todas las personas.

El objetivo de la temporada de Cuaresma es llevarnos a un punto en el que podamos darnos cuenta de que nuestro destino es compartir la vida divina de Dios. Esto no es sólo una vaga idea sentimental o una teología ambigua, sino que es el objetivo de nuestras vidas. Jesús te amó lo suficiente como para morir en un árbol para que pudieras ser adoptado como su amado. Parece bastante simple, pero ¿realmente comprendemos la profundidad del significado? La mañana de Pascua es la buena noticia de que no sólo fueron redimidos a gran precio, sino que la muerte de Dios no fue el final. Más bien, fue sólo el comienzo. Cristo resucitado de entre los muertos derrotó al pecado y a la muerte de una vez por todas y nos reclama nuevamente como hijos adoptivos.

Por eso la Pascua es la fiesta más importante de nuestro calendario litúrgico. Y Dios quiere que nos deleitemos. Puede que estemos un poco oxidados después de 40 días de ayuno, pero Dios quiere que hagamos todo lo posible. Recomiendo hacer la mejor cena que puedan dentro de sus posibilidades y celebrar en familia lo que Cristo ha hecho al vencer el pecado y la muerte. Las búsquedas de huevos de Pascua son divertidas y a todo el mundo le gusta el jamón cocido, pero no olvidemos el motivo de esta temporada: que Dios deseaba tu salvación y que vinieras a compartir su vida divina. Esto es suficiente para alegrar incluso al peor de los pecadores o al criminal más empedernido. Como decía a menudo Juan Pablo II: “Somos un pueblo de Pascua y el Aleluya es nuestro cántico”. Así que, ¡vete a festejar!

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Feature Image Credit: Lexi Laginess, unsplash.com/photos/a-dark-tunnel-with-a-small-window-in-it-zfvr_8hDngc

The Divine Teacher / El Divino Maestro

“But early in the morning he arrived again in the temple area, and all the people started coming to him, and he sat down and taught them.” (John 8:2)

This may seem like a pretty simple verse from our Gospel today, but a little context into the traditions of the Ancient Near East certainly makes this verse pop. In this culture, it was customary for teachers to sit down while they were proclaiming the truth. All throughout Scripture this is made evident from the kings, to the Pharisees, to Jesus himself. Here we are being taught in an implicit way that Jesus is the Divine Teacher. 

We can see this tradition of sitting while teaching also presented in art. If you look at the Catechism, you will find the picture of Jesus sitting down as a shepherd and teacher. Every single catechism has this catechetical image in it. There is a sheep that is looking intently at Jesus while he teaches. It is surrounded by a tree and Jesus is holding a shepherd’s staff and some panpipes. 

So why am I bringing up all this imagery from the Catechism? This image is an icon, if you will, of how we should approach the faith. By looking at it, we can see deeper truths about who Jesus is and how we should respond. The tree brings us back to the tree of knowledge of good and evil in the garden where we lost grace. It also reminds us of the power of the cross when Christ climbs on a tree to die for our sins. The pan pipes are used by shepherds to call the sheep back into their arms. It is the same with the shepherd’s staff. They are specifically designed to be able to pull sheep back to safety. 

Jesus also takes the posture of a teacher. The catechism takes this even further by saying that God has a divine pedagogy. Again, we need some context here. A pedagogue was someone who accompanied the kids to school and made sure that the lessons they learned there would be applied to their lives in the home. In other words, they were constantly teaching. Jesus as the good teacher is the same. The difference with Jesus is that he is always present to us. We might hear a good talk or Youtube video or podcast, but all of those things fade. Real conversion happens in the heart, where Jesus resides. 

Struggling with a sin or a certain teaching of the Church? Jesus sits down to meet you at your level and bring you into his love. Find yourself lost? Jesus invites you to embrace the power of the cross. We can use these keys that we find in Scripture and the Catechism to realize that God is the Divine Teacher, always present to us and constantly calling us home. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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“[A]l amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.” (Juan 8,2)

Este puede parecer un versículo bastante simple del Evangelio de hoy, pero un poco de contexto en las tradiciones del Antiguo Oriente Cercano ciertamente hace que este versículo destaque. En esta cultura, era costumbre que los maestros se sentaran mientras proclamaban la verdad. A lo largo de toda la Escritura esto se hace evidente, desde los reyes hasta los fariseos y el mismo Jesús. Aquí se nos enseña de manera implícita que Jesús es el Maestro Divino.

Podemos ver esta tradición de sentarse al enseñar también presente en el arte. Si miras el Catecismo, encontrarás la imagen de Jesús sentado como pastor y maestro. Cada catecismo tiene esta imagen catequética. Hay una oveja que mira fijamente a Jesús mientras enseña. Está rodeado por un árbol y Jesús sostiene un cayado de pastor y unos caramillos.

Bueno, ¿por qué menciono todas estas imágenes del Catecismo? Esta imagen es un ícono, por así decirlo, de cómo debemos abordar la fe. Al mirarlo, podemos ver verdades más profundas sobre quién es Jesús y cómo debemos responder. El árbol nos devuelve al árbol del conocimiento del bien y del mal en el jardín donde perdimos la gracia. También nos recuerda del poder de la cruz cuando Cristo sube a un árbol para morir por nuestros pecados. Los pastores utilizan los caramillos para llamar a las ovejas a sus brazos. Lo mismo ocurre con el cayado del pastor. Están diseñados específicamente para poder llevar a las ovejas a un lugar seguro.

Jesús también adopta la postura de un maestro. El catecismo va aún más lejos al decir que Dios tiene una pedagogía divina. Nuevamente, necesitamos algo de contexto aquí. Un pedagogo era alguien que acompañaba a los niños a la escuela y se aseguraba de que las lecciones que aprendían allí se aplicaran a sus vidas en el hogar. En otras palabras, estaban constantemente enseñando. Jesús, como buen maestro, es el mismo. La diferencia con Jesús es que él siempre está presente para nosotros. Es posible que escuchemos una buena charla, un vídeo de Youtube o un podcast, pero todas esas cosas se desvanecen. La verdadera conversión ocurre en el corazón, donde reside Jesús.

¿Luchando con un pecado o contra una cierta enseñanza de la Iglesia? Jesús se sienta para encontrarte a tu nivel y llevarte a su amor. ¿Te encuentras perdido? Jesús te invita a abrazar el poder de la cruz. Podemos usar estas claves que encontramos en las Escrituras y el Catecismo para darnos cuenta de que Dios es el Maestro Divino, siempre presente ante nosotros y constantemente llamándonos a casa.

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Feature Image Credit: Stephanie LeBlanc, unsplash.com/photos/sacred-heart-of-jesus-christ-z4LXu7NiII4

Covenant and Commitment / Alianza y Compromiso

At first glance it may seem a little odd that the first Sunday of Lent would have a reading about God’s covenant with Noah. We all know the story. God sent a flood to wipe out the earth because of their sin and disobedience and then God made a covenant with his people to never again send a flood that would destroy the earth. So why has the Church chosen this reading for Lent? Isn’t Lent all about suffering, not God’s loving plan for his people?

Well, I think this reading actually fits perfectly in this penitential season. Time and time again in the Old Testament we see God enacting covenants with his people, and time and time again we see human beings breaking these covenants. God wants to give his life and love and we as a human race are quick to turn our backs on him and break the commitment of the covenant. 

I see Lent as a time of preparation for Easter and this Holy Feast day celebrates the culmination of the New Covenant that Christ enacted on the cross. We reflect on the suffering and death of Christ, we fast and abstain, and we pray, in order that our hearts might be more ready for the covenant that God has for us. 

Instead of reliving history and breaking the small commitments God asks of us, Lent is a time to dive deeply into these commitments so that his covenant can ring true in our hearts and we will be ready for it. Even Jesus as the Son of God knew how important it would be for us to slow down and reflect on what is most important. He didn’t need to spend any time in the desert, but today’s Gospel reminds us that he went there anyway. He gives us the example of what it looks like to be faithful to his heavenly Father. 

This Lent, I encourage you, and myself, to dive deeply. Let’s allow this to be a time of purification and penance so that when Easter time comes, we will truly know what it means to rejoice. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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A primera vista puede parecer un poco extraño que el primer domingo de Cuaresma tenga una lectura sobre la alianza de Dios con Noé. Todos sabemos la historia. Dios envió un diluvio para arrasar la tierra debido a su pecado y desobediencia y luego Dios hizo un pacto con su pueblo de nunca más enviar un diluvio que destruyera la tierra. Entonces, ¿por qué la Iglesia ha elegido esta lectura para la Cuaresma? ¿No se trata sólo de sufrimiento y no del plan amoroso de Dios para su pueblo?

Bueno, creo que esta lectura encaja perfectamente en esta temporada penitencial. Una y otra vez en el Antiguo Testamento vemos a Dios promulgando alianzas con su pueblo, y una y otra vez vemos a los seres humanos rompiendo esas alianzas. Dios quiere dar su vida y su amor y nosotros, como raza humana, nos apresuramos a darle la espalda y romper el compromiso de la alianza.

Veo la Cuaresma como un tiempo de preparación para la Pascua y esta Fiesta Santa celebra la culminación de la Nueva Alianza que Cristo promulgó en la cruz. Reflexionamos sobre el sufrimiento y la muerte de Cristo, ayunamos, nos abstenemos y oramos, para que nuestro corazón esté más preparado para la alianza que Dios tiene para nosotros.

En lugar de revivir la historia y romper los pequeños compromisos que Dios nos pide, la Cuaresma es un tiempo para ir más a fondo en estos compromisos para que su alianza pueda sonar verdadera en nuestros corazones y estemos preparados para ello. Incluso Jesús, como Hijo de Dios, sabía lo importante que sería para nosotros detenernos y reflexionar sobre lo que es más importante. No tuvo que pasar tiempo en el desierto, pero el Evangelio de hoy nos recuerda que de todos modos fue allí. Nos da el ejemplo de lo que significa ser fiel a su Padre celestial.

En esta Cuaresma, te animo a ti y a mí a ir más a fondo. Permitamos que este sea un tiempo de purificación y penitencia para que cuando llegue el tiempo de Pascua sepamos verdaderamente lo que significa alegrarnos.

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Feature Image Credit: David Brooke Martin, unsplash.com/photos/t_ZdxJsE8iM

The Power of Death / El Poder de la Muerte

That’s a pretty bleak title for the Feast of the Presentation of the Lord isn’t it? I think it is important from time to time to think about the power that death has in our world. It doesn’t take very much searching to find a headline about death or destruction. Maybe you have experienced death in your family or know of people who have. Death seems to be very powerful. But there is another power that is much stronger than death. Not that this power doesn’t know death or hasn’t intimately experienced, but death has no hold on this power like it might for you and me. Of course, I am speaking of the power of the Gospel and of Christ. 

Paul proclaims in Romans 1:16, ” For I am not ashamed of the gospel: it is the power of God for salvation to everyone who has faith.” That is what we are reminded of on this Feast Day as the Lord is presented in the temple. This little child has come to defeat death and free us. The second reading today makes this even clearer as it states, “Since the children share in blood and flesh, Jesus likewise shared in them, that through death he might destroy the one who has the power of death, that is, the Devil, and free those who through fear of death had been subject to slavery all their life.” 

This is the reason I think it is important to think about death and how it has affected us in our own lives. At the end of the day, God himself entered death in order to conquer it once and for all. We are all enslaved in one way or another to death. Maybe we fear it or maybe it has taken a loved one. But if we believe that the Gospel is real power and that Christ entered death in order to defeat it, then we no longer need to be afraid. 

These are nice words of course, but it becomes very difficult when we are confronted with the reality of death in our own lives. These are the moments where Christ reminds us that he has been there. He has experienced it and he does not leave us alone. He wants to walk with us and conquer death in our very specific circumstances so that we might be freed from slavery and live in his life. 

I encourage you on this Feast Day, to reflect on the child Jesus being presented to Simeon. He knew that this small child would one day rid the world of death and destruction and bring things back to how they were originally intended to be. That should give us much cause for rejoicing. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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Es un título bastante sombrío para la Fiesta de la Presentación del Señor, ¿verdad? Creo que es importante  pensar en el poder que tiene la muerte en nuestro mundo de vez en cuando. No hace falta buscar mucho para encontrar un titular sobre la muerte o la destrucción. Tal vez hayas experimentado la muerte en tu familia o conozcas a personas que la hayan experimentado. La muerte parece ser muy poderosa. Pero hay otro poder que es mucho más fuerte que la muerte. No es que este poder no conozca la muerte o no la haya experimentado íntimamente, pero la muerte no tiene dominio sobre este poder como podría tenerlo para ti y para mí. Por supuesto, hablo del poder del Evangelio y de Cristo.

Pablo proclama en Romanos 1,16: “Porque no me avergüenzo del evangelio: es poder de Dios para salvación a todos los que tiene fe”. Eso es lo que se nos recuerda en este día festivo cuando el Señor se presenta en el templo. Este pequeño niño ha venido para vencer a la muerte y liberarnos. La segunda lectura de hoy deja esto aún más claro cuando dice: “Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida”.

Esta es la razón por la que creo que es importante pensar en la muerte y cómo nos ha afectado en nuestras propias vidas. Al fin y al cabo, Dios mismo entró en la muerte para conquistarla de una vez por todas. Todos estamos esclavizados de una forma u otra a la muerte. Quizás lo tememos o quizás se haya llevado a un ser querido. Pero si creemos que el Evangelio es poder real y que Cristo entró en la muerte para derrotarlo, entonces ya no debemos tener miedo.

Estas son bonitas palabras, por supuesto, pero se vuelven muy difíciles cuando nos enfrentamos a la realidad de la muerte en nuestras propias vidas. En estos momentos, Cristo nos recuerda que él mismo lo ha experimentado y no nos deja solos. Quiere caminar con nosotros y conquistar la muerte en nuestras circunstancias tan específicas para que podamos ser liberados de la esclavitud y vivir en su vida.

Les animo en este día festivo a reflexionar sobre la presentación del niño Jesús a Simeón. Sabía que este pequeño niño algún día libraría al mundo de la muerte y la destrucción y devolvería las cosas a cómo debían ser originalmente. Esto debería darnos muchos motivos para regocijarnos.

De parte de todos nosotros aquí en Diocesano, ¡Dios los bendiga!

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Fey Marin, unsplash.com/photos/IjaKTePIu60

Persistence and Faith / La Persistencia y la Fe

I am currently running RCIA at our parish and during one of the very first classes one of our parishioners asked me what happens if they get through the class and they still struggle with some of the teachings of the Church. I ultimately said that if you get to the end of the classes and you don’t struggle with any of the Church’s teachings then maybe you misunderstood them. The teachings we are to follow can sometimes be really hard, and yet, God calls us to a higher standard and gives us the grace to carry them out. Of course we are going to struggle, that is precisely why we need the Lord. 

In today’s Gospel you can almost hear the frustration in Jesus’ voice when he proclaims a fairly simple parable, and the Apostles don’t understand it. He continues to explain it and try to teach it differently and it falls on confused ears. I think we have all been there at one time or another with a teaching of the Church. We want to grasp it, we want to believe it wholeheartedly, but it is difficult. Have you ever done the thing where you think if you pray hard enough during adoration that the host will start to bleed and you’ll be in the news as someone who witnessed a eucharistic miracle? The Eucharist itself is so hard to grasp and we just want to understand it so badly, but it’s difficult. 

Thankfully, Jesus knew this would be the case. We are not called to understand everything perfectly. What we are called to do though is trust in the one who is doing the explaining. This does not mean we throw reason out the window, but when we get stuck in our own heads and the limitations of science, it’s time to trust the One who created our brains and created science. 

Today is the feast day of one of my favorite saints, St. Francis de Sales. He was a bishop and doctor of the Church, but even with as smart as he was, he also knew there would be things he didn’t know fully. He once said, “When you encounter difficulties and contradictions, do not try to break them, but bend them with gentleness and time.” 

I think this is good advice for us all and it is great advice for those coming into the Church. Conversion takes time. God wants to work on us throughout our entire lives, not just fix us once and abandon us. Let us pray for the grace today to have perseverance when we struggle and faith to trust in the one who made all things and holds us in his hands. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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Estoy dirigiendo el programa de RICA en nuestra parroquia y durante una de las primeras clases uno de nuestros feligreses me preguntó qué pasaría si terminaran la clase y todavía tenían dificultades con algunas de las enseñanzas de la Iglesia. Al final le dije “Si llegas al final de las clases y no tienes problemas con ninguna de las enseñanzas de la Iglesia, entonces tal vez las hayas entendido mal.” Las enseñanzas que debemos seguir a veces pueden ser muy difíciles y, sin embargo, Dios nos llama a un estándar más alto y nos da la gracia para llevarlas a cabo. Por supuesto que vamos a luchar, precisamente por eso necesitamos al Señor.

En el Evangelio de hoy casi se puede escuchar la frustración en la voz de Jesús cuando proclama una parábola bastante simple y los Apóstoles no la entienden. Continúa explicándolo y tratando de enseñarlo de otra manera y cae en oídos confundidos. Creo que todos hemos estado allí en algún momento u otro con una enseñanza de la Iglesia. Queremos comprenderlo, queremos creerlo de todo corazón, pero es difícil. ¿Alguna vez has hecho eso de pensar que si oras lo suficiente durante la adoración la hostia comenzará a sangrar y aparecerás en las noticias como alguien que fue testigo de un milagro eucarístico? La Eucaristía en sí es muy difícil de entender y tenemos tantas ganas de entenderla, pero es difícil.

Afortunadamente, Jesús sabía que este sería el caso. No estamos llamados a entender todo perfectamente. Sin embargo, lo que estamos llamados a hacer es confiar en quien da las explicaciones. Esto no significa que arrojemos la razón por la ventana, pero cuando nos quedamos atrapados en nuestras propias cabezas y en las limitaciones de la ciencia, es hora de confiar en Aquel que creó nuestros cerebros y creó la ciencia.

Hoy es la fiesta de uno de mis santos favoritos, San Francisco de Sales. Era obispo y doctor de la Iglesia, pero incluso con lo inteligente que era, también sabía que habría cosas que no conocía del todo. Una vez dijo: “Cuando encuentres dificultades y contradicciones, no intentes romperlas, sino doblarlas con gentileza y tiempo”.

Creo que este es un buen consejo para todos nosotros y un gran consejo para quienes ingresan a la Iglesia. La conversión lleva tiempo. Dios quiere trabajar en nosotros durante toda nuestra vida, no sólo arreglarnos una vez y abandonarnos. Oremos hoy por la gracia de tener perseverancia cuando luchamos y fe para confiar en Aquel que hizo todas las cosas y nos sostiene en sus manos.

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Feature Image Credit: Brett Jordan, unsplash.com/photos/TngLW5BNyF8

Reflections on Stewardship / Reflexiones Sobre la Administración de los Bienes

The Church is very strategic in its placement of the readings throughout the year. Today’s second reading is a perfect example of this when Paul talks about stewardship. It’s no surprise that we hear about this on the Feast of the Epiphany when we commemorate the magi finding the baby Jesus and bringing him gifts of Gold, Frankincense, and Myrrh. I always thought this was funny because these seem like terrible gifts for a little baby, but maybe this whole story is meant to show us more about what to do with gifts as opposed to what the actual gifts are. 

I want to take a moment today to reflect on Adam’s roles in the garden of priest, prophet, and king and how these relate to stewardship today. First, in Genesis 1:26 we hear that Adam has dominion over the things in the garden. Just like a king, he is meant to care for the things that are given to him. I am reminded of that scene from The Lion King where Mufasa tells Simba that everything the light touches belongs to him. But it is not his to rule over as a tyrant, but rather to care for as a faithful servant. It is the same for us today. We have all been given things that we are meant to care for and treasure. 

Second, in Genesis 2:15 Adam is told to work and to guard in the garden. These two words (“work” and “guard”) only occur together in the rest of the Old Testament in relation to the priestly roles in Leviticus. It is clear that Adam is given a priestly role here, but what is the primary role of a priest? Quite simply, it is to make the commonplace holy. That is what a priest does at Mass when simple bread and wine transform into the body, blood, soul, and divinity of Jesus. So too, our role on earth is to bring the light of Christ to all corners of the globe, using our gifts to light the world with God’s love. 

Third, in Genesis 2:19-20 we hear God giving authority to Adam to name the animals. In other words, God is giving power to Adam’s words that whatever he calls the animals, that shall be their name. A prophet is one who speaks with authority. We have been given authority to use our gifts to proclaim the Good News. Through our baptism, we are called as priest, prophet, and king, to enter into the world and offer our gifts and lives as a living sacrifice. 

This is a lot to think and pray about, but maybe on this Feast of the Epiphany we can just reflect on two main points: Am I being a good steward of the gifts God has given me?  And, when I offer these gifts back to God, is he pleased with them? 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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La Iglesia es muy estratégica en la ubicación de las lecturas durante todo el año. La segunda lectura de hoy es un ejemplo perfecto de esto cuando Pablo habla de la administración de los bienes. No debe sorprendernos escuchar de esto en la Fiesta de la Epifanía, cuando conmemoramos a los magos que encontraron al niño Jesús y le llevaron regalos de oro, incienso y mirra. Siempre pensaba que era chistoso porque parecen regalos horribles para un bebé pequeño, pero tal vez toda esta historia esté destinada a mostrarnos más sobre qué hacer con los regalos en lugar de cuáles son los regalos.

Quiero tomarme un momento hoy para reflexionar sobre los roles de Adán en el jardín de sacerdote, profeta y rey y cómo se relacionan con la administración de los bienes hoy. Primero, en Génesis 1,26 escuchamos que Adán tiene dominio sobre las cosas del jardín. Al igual que un rey, debe cuidar las cosas que le han sido otorgadas. Me recuerda a esa escena de El Rey León donde Mufasa le dice a Simba que todo lo que toca la luz le pertenece. Pero no le corresponde a él gobernar como un tirano, sino más bien cuidarlo como un servidor fiel. A nosotros nos pasa lo mismo hoy. A todos se nos han dado cosas que debemos cuidar y atesorar.

En segundo lugar, en Génesis 2,15 se le dice a Adán que trabaje y cuide el jardín. Estas dos palabras (“trabajar” y “cuidar”) sólo aparecen juntas en el resto del Antiguo Testamento en relación con las funciones sacerdotales en Levítico. Está claro que aquí a Adán se le da un papel sacerdotal, pero ¿cuál es el papel principal de un sacerdote? Sencillamente, se trata de santificar lo común. Eso es lo que hace un sacerdote en la Misa cuando el simple pan y el vino se transforman en el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesús. Así también, nuestro papel en la tierra es llevar la luz de Cristo a todos los rincones del mundo, utilizando nuestros dones para iluminar el mundo con el amor de Dios.

En tercer lugar, en Génesis 2,19-20 escuchamos a Dios dándole autoridad a Adán para nombrar a los animales. En otras palabras, Dios está dando poder a las palabras de Adán de que como llame a los animales, ese será su nombre. Un profeta es aquel que habla con autoridad. Se nos ha dado autoridad para usar nuestros dones para proclamar la Buena Nueva. A través de nuestro bautismo, somos llamados como sacerdote, profeta y rey, a entrar al mundo y ofrecer nuestros dones y vidas como sacrificio vivo.

Hay mucho en qué pensar y orar, pero tal vez en esta Fiesta de la Epifanía podamos reflexionar sobre dos puntos principales: ¿Estoy siendo un buen administrador de los dones que Dios me ha dado? Y, cuando le ofrezco estos regalos a Dios, ¿está satisfecho con ellos?

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Feature Image Credit: OMELI PODCAST, unsplash.com/photos/n3lco3AMn8g

Look Into Your Heart / Mira Dentro de tu Corazón

In today’s Gospel we hear about the incredible miracle of the man who is unable to walk being healed by Jesus. I think we all long for Jesus to tell us not only that our sins are forgiven, but to rise and walk. As beautiful as this story is, I want to focus on just one line that I think easily gets overlooked. 

When Jesus forgives this man’s sins, the Pharisees immediately start thinking to themselves how Jesus has blasphemed. The text is very clear that Jesus already knows what they are thinking but he then says, “What are you thinking in your hearts”? Of course, Jesus being God, already knows what is happening in their hearts, but he wants them to confront it. He wants them to look deep into their hearts, the very center of who they are, and confront the judgment they are giving. 

This is not the only place in the Gospels that something like this happens. Jesus is constantly calling people to look at their own hearts. Not for lack of power on his part or to gain some sort of knowledge he doesn’t know, but so that we as human beings could become intimately aware of what is going on in our hearts. The heart is really important to Jesus. 

I have heard many people ask why we pray at all if Jesus already knows what we are thinking? Or why do we confess our sins if Jesus already knows what we did? Of course Jesus knows, but he doesn’t just want knowledge of what you have done or what you need, he wants to enter into your heart. He wants to break into the deepest core of your being with his life and love. He can’t do that with just knowledge. We have to let him in. And we can’t do that unless we really look into our hearts. 

Think about a couple on a first date. They may have knowledge of each other that they were able to find online or through mutual friends, but it isn’t until they sit down and share their hearts that a true relationship forms. Knowledge is not enough. God wants more. God wants you. This Advent season is the perfect time for us to enter into our hearts and allow the Lord in. And as a good priest friend of mine once said, “If you are going into your heart, don’t go alone. It can be a scary place, but Jesus wants to walk through it with you and heal you from within.” 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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En el Evangelio de hoy escuchamos el increíble milagro de cuando Jesús sana al hombre que no puede caminar. Creo que todos anhelamos que Jesús nos diga no solo que nuestros pecados sean perdonados, sino que nos levantemos y caminemos. A pesar de lo hermosa que es esta historia, quiero centrarme en una sola línea que creo que fácilmente se pasa por alto.

Cuando Jesús perdona los pecados de este hombre, los fariseos inmediatamente comienzan a pensar por dentro que Jesús ha blasfemado. El texto es muy claro que Jesús ya sabe lo que están pensando, pero luego dice: “¿Qué están pensando?” Por supuesto, Jesús es Dios y ya sabe lo que está pasando en sus corazones, pero quiere que lo enfrenten. Quiere que miren por dentro de sus corazones profundamente, en el centro mismo de lo que son, y confronten el juicio que están dando.

Este no es el único lugar en los Evangelios donde sucede algo así. Jesús llama constantemente a las personas a mirar por dentro de sus corazones. No por falta de poder Suyo o para obtener algún tipo de conocimiento que no tiene, sino para que nosotros, como seres humanos, podamos ser íntimamente conscientes de lo que está pasando dentro de nuestros corazones. El corazón es muy importante para Jesús.

He escuchado a muchas personas preguntar ¿por qué oramos si Jesús ya sabe lo que estamos pensando? O ¿por qué confesamos nuestros pecados si Jesús ya sabe lo que hicimos? Por supuesto Jesús ya lo sabe, pero no solo quiere saber lo que has hecho o lo que necesitas, quiere adentrar tu corazón. Quiere entrar en lo más profundo de tu ser con Su vida y Su amor. No puede hacer eso con tan solo el conocimiento. Tenemos que permitirlo entrar. Y no podemos hacer eso a menos de que realmente miremos dentro de nuestros corazones.

Piensa en una pareja en una primera cita. Es posible que tenga conocimiento el uno del otro por lo que pudieron encontrar en línea o a través de amigos en común, pero no es hasta que se sientan y comparten sus corazones que se forma una verdadera relación. El conocimiento no es suficiente. Dios quiere más. Dios te quiere. Esta temporada de Adviento es el momento perfecto para que entremos en nuestros corazones y dejemos entrar al Señor. Y como dijo una vez un sacerdote que es buen amigo mío: “Si vas a entrar en tu corazón, no vayas solo. Puede ser un lugar aterrador, pero Jesús quiere caminar contigo y sanarte desde adentro”.

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Feature Image Credit: Khadeeja Yasser, unsplash.com/photos/FHT0KEOwtyg

Strength in Weakness / Fuerza en la Debilidad

Here we are at the beginning of one of the most beautiful liturgical seasons, the season that anticipates the word becoming flesh and dwelling among us. I don’t know about you, but it is typically at the start of a new season that I try to give my spiritual life a little boost. I typically try to settle on one or two things that I will do to draw closer to the Lord. Then inevitably, two or three days in I am reminded of my weakness and failures.

I think we all have moments like these in our lives. We want to do our best and become better people and we think we can do it all on our own. I suppose this is why even the secular world tries to get us to better ourselves with things like New Years resolutions. But if we are honest with ourselves, that candy bar is looking mighty fine by January 2nd and our weakness tends to prevail.

What if the problem all along is that we were relying too much on ourselves and on our own strength? We do it time and again, don’t we? The mental games we play when we think this has never worked in the past but this time it’s going to be different because I will train more, study harder, pray on my knees, etc.

Many people are not aware that Advent, like Lent, is a penitential season where we are supposed to sacrifice and do penance so that our hearts can be ready for the coming of Jesus. So here we are again. We sit down and make a list of how WE are going to make this Advent something truly special. How WE are going to rise above temptation and break bad habits. How WE are going to pray at least one rosary a day and not fall asleep half way through it.

Again, I think the problem is our approach. This Advent season, instead of relying on myself and my own strength, I am going to try to take a page right out of the book of Isaiah where today’s first reading comes from. This entire passage is about realizing the utter weakness that we have to grapple with on a daily basis, confronting it, being honest about it, and falling to our knees with God and begging for him to be our light, our guide, our good shepherd.

I encourage you during this Advent season to print today’s first reading and hang it up somewhere. Then when the reality of your own weakness creeps in, you can pray the words of the prophet, “Yet, O LORD, you are our father; we are the clay and you the potter: we are all the work of your hands.” God surely knows we are weak, but he is the one that makes us strong!

From all of us here at Diocesan, God bless!

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Estamos aquí al comienzo de uno de los tiempos litúrgicos más hermosos, el tiempo que anticipa la palabra que se hace carne y habita entre nosotros. No sé ustedes, pero es típicamente al comienzo de una nueva temporada cuando trato de darle un pequeño impulso a mi vida espiritual. Por lo general, trato de escoger una o dos cosas que haré para acercarme al Señor. Luego, inevitablemente, dos o tres días después me acuerdo de mis debilidades y mis fracasos.

Creo que todos tenemos momentos como estos en nuestras vidas. Queremos dar lo mejor de nosotros y convertirnos en mejores personas y creemos que podemos hacer todo solos. Supongo que es por eso que incluso el mundo secular trata de hacernos mejorar con cosas como las resoluciones de Año Nuevo. Pero si somos honestos con nosotros mismos, esa barra de chocolate suena muy rico el día 2 de enero y nuestra debilidad tiende a prevalecer.

¿Y si el problema desde el principio es que confiamos demasiado en nosotros mismos y en nuestras propias fuerzas? Lo hacemos una y otra vez, ¿no? Los juegos mentales que hacemos cuando pensamos que esto nunca funcionó en el pasado, pero esta vez será diferente porque entrenaré más, estudiaré más, rezaré de rodillas, etc.

Muchas personas no son conscientes de que el Adviento, como la Cuaresma, es una temporada penitencial en el que se supone que debemos sacrificarnos y hacer penitencia para que nuestros corazones estén listos para la venida de Jesús. Así que aquí nos encontramos de nuevo. Nos sentamos y hacemos una lista de cómo NOSOTROS vamos a hacer de este Adviento algo verdaderamente especial. Cómo NOSOTROS vamos a superar la tentación y romper los malos hábitos. Cómo NOSOTROS vamos a rezar por lo menos un rosario al día y no quedarnos dormidos a la mitad.

Una vez más, creo que el problema es nuestro enfoque. Esta temporada de Adviento, en lugar de confiar en mí mismo y en mis propias fuerzas, voy a tratar de tomar una página del libro de Isaías de donde proviene la primera lectura de hoy. El pasaje entero se trata de darnos cuenta de la absoluta debilidad con la que tenemos que lidiar a diario, confrontarla, ser honestos al respecto, y caernos de rodillas ante Dios y rogar que sea nuestra luz, nuestra guía, y nuestro buen pastor.

Los animo durante esta temporada de Adviento a imprimir la primera lectura de hoy y colgarla en algún lugar. En los momentos cuando la realidad de tu propia debilidad se apodere de ti, puedes orar las palabras del profeta: “Sin embargo, oh SEÑOR, tú eres nuestro padre; nosotros el barro y tú el alfarero: obra de tus manos somos todos.” ¡Dios ya sabe que somos débiles, pero Él nos hace fuertes!

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Feature Image Credit: Priscilla Du Preez, unsplash.com/photos/DAFh1p9huAE

Wonder and Awe / Maravilla y Asombro

“All men were by nature foolish who… from studying the works did not discern the artisan.” 

This year I had the chance to visit the Cowboy Museum in Oklahoma City. What I found most fascinating was that the story of The West was mostly told through paintings, sculptures, and maps as opposed to actual artifacts. Walking through the museum the story came alive through color, metal, and precise measurements. I guess you could say these items were artifacts in that they were painted or sculpted during the late 1800’s, but I expected to see guns, furs, wagons, and spurs. Although it was not what I expected, the reason it was effective is because it made you think of the artist. My mind would race between the people who must have created the art and the fantastical events that must have been witnessed by them. Looking into the different mediums that were used you really started to feel like you were actually there. 

In our world today I think we tend to either look at only the negative things happening around us or we look at the good things but have become so used to them that they become commonplace. I think the clearest example of this is watching the communion line at Mass. Do we really believe we are receiving the Creator of the universe or has it become so commonplace that we have forgotten the Artist? 

We look at the beauty but don’t see. Or worse yet, we don’t even look for the beauty. When was the last time you heard a positive news story? For whatever reason, evil, division, catastrophe, and death seem to be what people are interested in. But no matter what, at the end of the day, something stirs within us. Something in our very bones allows us to look at the created world and wonder. Something about the vastness of the universe, the beauty of a kiss, the laughter of a child, or the warmth of a fire transports us back to the innocent wonder of when we were kids and contemplated creation and its Artist. 

This is why I have loved performing magic tricks since I was really little. It doesn’t matter if you are a kid or an adult, when you see a good magic trick the wonder and awe awakens and you can’t help but think about the artist. How was it done? How many years of practice did it take? What brilliant mind came up with something so fantastic? 

My invitation for you today is to awaken that wonder. Take a few moments to open your mind and contemplate the artist. You might just find that at the center of it all is the God of the universe who loves you more than all the sands on the seashore and all the stars in the sky. You may just find the Artist. You may just find God.

From all of us here at Diocesan, God bless!

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Insensatos han sido todos los hombres…que no han reconocido al artífice, fijándose en sus obras“.

Este año tuve la oportunidad de visitar el Museo del Vaquero en la ciudad de Oklahoma. Lo que encontré más fascinante fue que la historia del Oeste se contó principalmente a través de pinturas, esculturas y mapas en lugar de artefactos reales. Caminando por el museo, la historia se hizo vivo a través del color, el metal y las medidas precisas. Supongo que se podría decir que estos artículos eran artefactos porque fueron pintados o esculpidos a finales de los 1800s, pero esperaba ver armas, pieles de animales, vagones y espuelas. Aunque no era lo que esperaba, todavía fue efectivo porque te hizo pensar en el artista. Mi mente corría entre las personas que crearon el arte y los eventos fantásticos que debieron haber sido presenciados por ellos. Mirando los diferentes medios que se utilizaron, empecé a sentir que realmente estaba allí presente.

En nuestro mundo de hoy, creo que tendemos a mirar solo las cosas negativas que suceden a nuestro alrededor o miramos las cosas buenas, pero nos hemos acostumbrado tanto a ellas que se vuelven comunes. Creo que el ejemplo más claro de esto es observar la fila para recibir la comunión en la Misa. ¿Realmente creemos que estamos recibiendo al Creador del universo o se ha vuelto tan común que nos hemos olvidado del Artista?

Miramos la belleza pero no la vemos. O peor aún, ni siquiera buscamos la belleza. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste una noticia positiva? Por alguna razón, el mal, la división, la catástrofe y la muerte parecen ser lo que más le interesa a la gente. Pero pase lo que pase, al final del día, algo se mueve dentro de nosotros. Algo en los propios huesos nos permite mirar el mundo creado y maravillarnos. Algo sobre la inmensidad del universo, la belleza de un beso, la risa de un niño o la calidez de una fogata nos transporta al asombro inocente de cuando éramos niños y contemplamos la creación y su Artista.

Es por eso que me ha encantado realizar trucos de magia desde que era muy pequeño. No importa si eres un niño o un adulto, cuando ves un buen truco de magia, la maravilla y el asombro despiertan y no puedes evitar pensar en el artista. ¿Cómo se hizo? ¿Cuántos años de práctica tomó? ¿A qué mente brillante se le ocurrió algo tan fantástico?

Te invito hoy a que despiertes esa maravilla. Tómate unos momentos para abrir tu mente y contemplar al Artista. Es posible que descubras que en el centro de todo está el Dios del universo que te ama más que todas las arenas de la playa y todas las estrellas del cielo. Puede ser que encuentres al Artista. Puede ser que encuentres a Dios.

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Feature Image Credit: Greg Rakozy, unsplash.com/photos/oMpAz-DN-9I