Come Follow Me / Ven y Sígueme

Follow me! These are the types of words that change a person. All throughout the Gospels when we hear Jesus speak these words with authority we either see people leave everything behind and follow him immediately, or we see the case of the rich young man who can’t get rid of his possessions and goes away sad. Once Jesus speaks, life is not the same. 

We see this in the First Reading today as well. We are told that the Word of God is living and effective. God’s Word is power and we can feel confident in it, because as the First Reading notes, Jesus can sympathize with us and has been tested like we have, so we can confidently approach him and trust his word. 

I guess the question we should be asking from here is, do we believe that? It’s easy to say that we believe the Scripture is inspired, it’s harder to believe it will change our lives and speak to us even today. It’s easy to believe Jesus cared for the sinners and tax collectors talked about in the Gospel today, it’s harder to believe that Jesus cares about us personally. It’s easy to read these stories and think that it makes sense that they followed Jesus, but it’s harder to answer when Jesus comes to us and says “follow me”. 

St. John Paul II reflects on these words, “Follow me,” in the encyclical Veritatis Splendor. He says, “It is Jesus himself who takes the initiative and calls people to follow him. His call is addressed first to those to whom he entrusts a particular mission, beginning with the Twelve; but it is also clear that every believer is called to be a follower of Christ (cf. Acts 6:1). Following Christ is thus the essential and primordial foundation of Christian morality: just as the people of Israel followed God who led them through the desert towards the Promised Land (cf. Ex 13:21), so every disciple must follow Jesus, towards whom he is drawn by the Father himself (cf. Jn 6:44).” -VS 19

So when Jesus asks you to follow him today what will be your response? What will be mine? Will we drop everything and follow or will we walk away sad?

From all of us here at Diocesan, God bless!

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¡Sígueme! Estas palabras cambian a una persona. A lo largo de los Evangelios cuando escuchamos a Jesús pronunciar estas palabras con autoridad o vemos que la gente deja todo y lo sigue inmediatamente, o vemos el caso del joven rico que no puede deshacerse de sus bienes y se va triste. Una vez que Jesús habla, la vida no es la misma.

Vemos esto también en la Primera Lectura de hoy. Se nos dice que la Palabra de Dios es viva y eficaz. La Palabra de Dios es poder y podemos tener confianza en ella, porque como señala la Primera Lectura, Jesús puede compadecerse de nosotros y ha sido probado como nosotros, por lo que podemos acercarnos a él con confianza y confiar en su palabra.

Supongo que la pregunta que deberíamos hacernos es, ¿creemos eso? Es fácil decir que creemos que las Escrituras son inspiradas, es más difícil creer que cambiará nuestras vidas y nos hablará incluso hoy. Es fácil creer que Jesús se preocupó por los pecadores y los recaudadores de impuestos de los que se habla en el Evangelio de hoy, es más difícil creer que Jesús se preocupa por nosotros personalmente. Es fácil leer estas historias y pensar que tiene sentido que siguieran a Jesús, pero es más difícil responder cuando Jesús viene a nosotros y nos dice “sígueme”.

San Juan Pablo II reflexiona sobre estas palabras, “Sígueme”, en la encíclica Veritatis Splendor. Dice: “Es Jesús mismo quien toma la iniciativa y llama a seguirle. La llamada está dirigida sobre todo a aquellos a quienes confía una misión particular, empezando por los Doce; pero también es cierto que la condición de todo creyente es ser discípulo de Cristo (cf.Hch 6, 1). Por esto, seguir a Cristo es el fundamento esencial y original de la moral cristiana: como el pueblo de Israel seguía a Dios, que lo guiaba por el desierto hacia la tierra prometida (cf. Ex 13, 21), así el discípulo debe seguir a Jesús, hacia el cual lo atrae el mismo Padre (cf. Jn 6, 44). -VS 19

Entonces, cuando Jesús te pida que lo sigas hoy, ¿cuál será tu respuesta? ¿Cuál será el mío? ¿Dejaremos todo y seguiremos o nos iremos tristes?

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Free Walking Tour Salzburg, unsplash.com/photos/hvQFJhJvfR8

Stewards of God’s Gifts / Administradores de los Dones de Dios

Happy Feast of the Epiphany! Have you ever wondered what happened to the gifts that were given to Jesus when he was a baby? Did Mary and Joseph save them until he was older? Were they used to help the family? Did they become offerings at the temple? It’s interesting to speculate about. More important than what happened to the physical gifts, is discussing why they are even mentioned in the first place. Immediately at Jesus’ birth we have a foreshadowing that he will be king, that he will be given gifts from on high, and that he will distribute these gifts. 

Of course, we know now, that the gift Jesus is giving all of us is not Gold, Frankincense, or Myrrh, but rather the gift of eternal life. So we have this very clear event of gifts being given that foreshadow the gifts the King of Kings and Lord of Lords will give to us all. Then we look at the Second Reading for today and it makes much more sense. Paul is talking about stewardship. He mentions that he is a steward of God’s grace for the benefit of all. That is the role of the Church today. 

God himself chose to become one of us in order to give us the free gift of grace that we lost in the beginning. He wants to bring us back, in a sense, to our origins by what he does on the cross, but he also wants to remind us who we are by being the perfect example of what it means to be human. Through the incarnation God became one of us to show us who we really are meant to be, and we can’t get there without his grace. 

Each and every one of us has been given gifts from God. These gifts are often transmitted to us by the Church through the sacraments. In the same way that Paul was a steward of God’s gifts, so is the Church. Christ founded a Church so that we could be assured of his grace still working in our hearts and lives. It is our duty to be good stewards of all the gifts we have been given from God and not squander them. 

During the Feast of the Epiphany let’s take a moment to thank God for becoming one of us and showering us with his free gift of grace, and then ask for the strength necessary to use his gifts to serve others and to bring as many people as possible into the shower of his love. 

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¡Feliz Fiesta de la Epifanía! ¿Alguna vez te has preguntado qué pasó con los regalos que le dieron a Jesús cuando era bebé? ¿María y José los guardaron hasta que creciera un poco más? ¿Se utilizaron para ayudar a la familia? ¿Se convirtieron en ofrendas en el templo? Es interesante especular al respecto. Más importante que lo que sucedió con los dones físicos, es por qué se mencionaron desde un principio. Inmediatamente después del nacimiento de Jesús tenemos un presagio de que él será rey, que recibirá dones de lo alto y que distribuirá estos dones.

Por supuesto, ahora sabemos que el regalo que Jesús nos está dando a todos nosotros no es oro, incienso o mirra, sino el regalo de la vida eterna. Así que tenemos este evento muy claro de regalos dados que presagian los regalos que el Rey de Reyes y Señor de Señores nos dará a todos. Luego miramos la Segunda Lectura de hoy y tiene mucho más sentido. Pablo está hablando de la administración de bienes. Menciona que es un administrador de la gracia de Dios para el beneficio de todos. Ese es el papel de la Iglesia hoy.

Dios mismo eligió hacerse uno de nosotros para darnos el don gratuito de la gracia que perdimos al principio. Él quiere devolvernos, en cierto sentido, a nuestros orígenes por lo que hizo en la cruz, pero también quiere recordarnos quiénes somos siendo el ejemplo perfecto de lo que significa ser humano. A través de la encarnación, Dios se hizo uno de nosotros para mostrarnos quiénes realmente debemos ser, y no podemos llegar allí sin su gracia.

Todos y cada uno de nosotros hemos recibido dones de Dios. Estos dones a menudo nos son transmitidos por la Iglesia a través de los sacramentos. De la misma manera que Pablo era un administrador de los dones de Dios, también lo es la Iglesia. Cristo fundó una Iglesia para que pudiéramos estar seguros de que su gracia aún obra en nuestros corazones y vidas. Es nuestro deber ser buenos administradores de todos los dones que Dios nos ha dado y no desperdiciarlos.

Durante la Fiesta de la Epifanía, tomemos un momento para agradecer a Dios por hacerse uno de nosotros y colmarnos con su don gratuito de la gracia, y luego pedir la fuerza necesaria para utilizar sus dones para servir a los demás y atraer a tantas personas como sea posible a la lluvia de su amor.

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Feature Image Credit: Nina Mercado, unsplash.com/photos/_qN6tmGjmtg

Wine in Abundance / Vino en Abundancia

The Gospel for today is one of my all time favorites, though it can be easy to misinterpret this verse as Jesus starting a rave party and getting everyone drunk. Some history of the Old Testament is key to understanding this Gospel in the proper context. 

Firstly, wine was seen as a sign of God’s love in the Scriptures. There are numerous stories describing God’s love for his people by talking about wine or new wineskins. It was not only used as a social lubricant but was actually seen as a blessing to those who were getting married. The better the wine, the bigger the blessing. All this being said, wine certainly didn’t hurt because wedding ceremonies in ancient times tended to last several days. That’s a lot of dancing. 

Secondly, the number 7 is significant to the Old Testament. God chooses certain numbers that show up time and again in Scripture and typically have a meaning associated with them. We of course have the number 40 where we could think of the days in the wilderness, we could think of the 12 tribes of Israel, and we could think of the 3 people of the Trinity. But 7 had its own significance. It is often seen as the best number which signifies completion or perfection. 

Put this all together and what do you get? Well, it is interesting that there were 6 jars of water that were turned to wine. Why the number 6? I think it’s because Jesus stepped in as the 7th to offer his unending and perfect love to all people for all times. Even the perfect wine at this wedding would run out. But God’s love will never dry up. It’s significant as well that this miracle takes place at a wedding. 

All throughout Scripture we see the comparison of God’s love for his people as being like that of a husband to his bride. This imagery enlightens the Gospel even more and shows us not only that God cares about and blesses marriage, but that he wants to be in a relationship with us. He wants a perfect relationship with his people that will never end. 

This is why all through the Old Testament he is making covenants with his people. And notice that he never breaks a covenant, but human beings do every time. Here, Jesus is offering us his unending love through his covenant of his death and resurrection. The question is, how will we respond? Will we be like those who are not ready for the wedding feast? Or will we be among those who want to join the party? 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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El Evangelio de hoy es uno de mis favoritos, aunque puede ser fácil malinterpretar este versículo como si Jesús comenzara una gran fiesta y emborrachara a todos. Un poco de historia sobre el Antiguo Testamento es clave para entender este Evangelio en el contexto apropiado.

En primer lugar, el vino fue visto como un signo del amor de Dios en las Escrituras. Existen numerosas historias que describen el amor de Dios por su pueblo al hablar del vino o de odres nuevos. No solo se usaba como un ayuda social, sino que en realidad se consideraba una bendición para quienes se iban a casar. Cuanto mejor sea el vino, mayor será la bendición. Habiendo dicho todo esto, el vino ciertamente no hacía daño porque las ceremonias de boda en la antigüedad tendían a durar varios días. ¡Eso significa bastante baile!

En segundo lugar, el número 7 es significativo para el Antiguo Testamento. Dios escoge ciertos números que aparecen una y otra vez en las Escrituras y típicamente tienen un significado asociado con ellos. Por supuesto, tenemos el número 40 donde podemos pensar en los días en el desierto, podemos pensar en las 12 tribus de Israel y podemos pensar en las 3 personas de la Trinidad. Pero el 7 tenía su propio significado. A menudo se ve como el mejor número que significa finalización o perfección.

Junta todo esto y ¿qué obtienes? Bueno, es interesante que habían 6 tinajas de agua que se convirtieron en vino. ¿Por qué el número 6? Creo que es porque Jesús intervino como el séptimo para ofrecer su amor infinito y perfecto a todas las personas en todos los tiempos. Incluso el vino perfecto en esta boda se acabaría. Pero el amor de Dios nunca se secará. También es significativo que este milagro tenga lugar en una boda.

A lo largo de las Escrituras vemos la comparación del amor de Dios por su pueblo como el de un esposo por su novia. Esta imagen ilumina aún más el Evangelio y nos muestra no solo que Dios se preocupa por el matrimonio y lo bendice, sino que quiere tener una relación con nosotros. Él quiere una relación perfecta con su pueblo que nunca terminará.

Es por eso que a lo largo del Antiguo Testamento hace alianzas con su pueblo y si se dan cuenta, nunca rompe ni una alianza, pero los seres humanos sí lo hacen con frecuencia. Jesús nos ofrece su amor infinito a través de la alianza de su muerte y resurrección. La pregunta es, ¿cómo responderemos? ¿Seremos como aquellos que no están listos para el banquete de bodas? ¿O estaremos entre los que quieren unirse a la fiesta?

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Feature Image Credit: Terry Vlisidis, unsplash.com/photos/0dhIwRsPV74

Spiritual Power / Poder Espiritual

The First Reading today lists some of the more profound miracles attributed to the prophet Elijah in the Old Testament. Elijah was a prophet who brought in an era of miracles and was succeeded by Elisha. Today we hear about how his words were like a flaming furnace and how he was taken aloft in a whirlwind of fire that included horses and a chariot. In order to understand the complex and profound connections of the Old and New Testaments, let’s dive a little deeper into some of the relationships of the great prophets. 

If we go back to Exodus, we see the calling of Moses and the many miracles attributed to his name, but we also know that Moses never made it to the Promised Land. He commissioned Joshua to finish the journey and become the next prophet who would perform wondrous miracles as well. Where did this transition of power take place? Joshua was blessed by Moses at the Jordan River. That’s right, the exact same place where Elijah performs a miracle and then commissions Elisha to take over, and the very same place where John the Baptist pours water over Jesus. Moses begins a time of miracles that Joshua completes, just like Elijah and Elisha, and John the Baptist and Jesus. Taking an even deeper look, the second person of each group has a name that means, “God saves.”

Again, the connection between the old and new is so profound that it couldn’t possibly be a coincidence. Rather, we see the plan of God slowly unfolding through his prophets until we get to the ultimate goal, God himself. In today’s First Reading we hear, “You were destined, it is written, in time to come to put an end to wrath before the day of the LORD.” This was the whole point of a prophet, to prepare the way for Jesus. Fast forward to the Gospel and we hear that the scribes are still waiting on more prophets. They don’t want to admit that the Son of Man has come to save all, so they continue to wait. 

Sometimes I think we can fall into this trap as well. Maybe we are waiting for someone to come and clean up the mess of the world. Are we looking for an extraordinary Pope, a dynamic pastor, a courageous saint? While all of these could give great hope to many, we already have the hope we need. We have the promise of Jesus that the gates of hell will not prevail and that he has come to save us from our sins. Today, we have the same power that the prophets had. We have been given the grace of God to be great witnesses to his love. If we look at the world and don’t see many miracles, perhaps the question is, are we asking for them? Do we believe that God has given us his power to care for those around us? Do we believe that Jesus still has as much power today as he did two thousand years ago? 

Advent is a time to prepare the way for the Lord. Let’s ask for the grace to be like the great prophets in the Old Testament, that we might prepare others for the coming of the Savior. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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La Primera Lectura de hoy enumera algunos de los milagros más profundos atribuidos al profeta Elías en el Antiguo Testamento. Elías fue un profeta que trajo una era de milagros y fue sucedido por Eliseo. Hoy escuchamos cómo sus palabras fueron como un horno en llamas y cómo fue llevado en un torbellino de fuego que incluía caballos y un carruaje. Para comprender las conexiones complejas y profundas del Antiguo y Nuevo Testamento, profundicemos un poco más en algunas de las relaciones de los grandes profetas.

Si volvemos al Éxodo, vemos el llamado de Moisés y los muchos milagros atribuidos a su nombre, pero también sabemos que Moisés nunca llegó a la Tierra Prometida. Le encargó a Josué que terminara el viaje y se convirtiera en el próximo profeta que también realizaría maravillosos milagros. ¿Dónde tuvo lugar esta transición de poder? Josué fue bendecido por Moisés en el río Jordán. Así es, exactamente el mismo lugar donde Elías realiza un milagro y luego encarga a Eliseo que se haga cargo, y el mismo lugar donde Juan el Bautista le echa agua sobre Jesús. Moisés inicia un tiempo de milagros que Josué completa, al igual que Elías y Eliseo, y Juan el Bautista y Jesús. Echando un vistazo aún más profundo, la segunda persona de cada grupo tiene un nombre que significa “Dios salva”.

Nuevamente, la conexión entre lo antiguo y lo nuevo es tan profunda que no podría ser una coincidencia. Más bien, vemos el plan de Dios desarrollándose lentamente a través de sus profetas hasta llegar a la meta final, Dios mismo. En la Primera Lectura de hoy escuchamos: “Escrito está de ti que volverás, cargado de amenazas, en el tiempo señalado, para aplacar la cólera antes de que estalle”. Este era el punto central de un profeta, preparar el camino para Jesús. Avance rápido al Evangelio y escuchamos que los escribas todavía están esperando más profetas. No quieren admitir que el Hijo del Hombre ha venido a salvar a todos, por lo que continúan esperando.

A veces pienso que nosotros también podemos caer en esta trampa. Tal vez estemos esperando que alguien venga y limpie el desorden del mundo. ¿Estamos buscando un Papa extraordinario, un pastor dinámico, un santo valiente? Si bien todo esto podría dar una gran esperanza a muchos, ya tenemos la esperanza que necesitamos. Tenemos la promesa de Jesús de que las puertas del infierno no prevalecerán y que ha venido a salvarnos de nuestros pecados. Hoy tenemos el mismo poder que tenían los profetas. Se nos ha dado la gracia de Dios para ser grandes testigos de su amor. Si miramos al mundo y no vemos muchos milagros, quizás la pregunta es, ¿los estamos pidiendo? ¿Creemos que Dios nos ha dado su poder para cuidar a los que nos rodean? ¿Creemos que Jesús todavía tiene tanto poder hoy como lo tenía hace dos mil años?

El Adviento es una temporada para preparar el camino al Señor. Pidamos la gracia de ser como los grandes profetas del Antiguo Testamento, para que podamos preparar a otros para la venida del Salvador.

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Worshae, unsplash.com/photos/bi5PCm_c1No

An Interested God / Un Dios Interesado

God is often thought of or portrayed as a hands off CEO who created the world and then left it to figure everything out on its own. I have heard this used as a defense for why evil exists, because God doesn’t care what happens on earth. He only had to create us. He leaves the rest to us and we choose to sin. This apathetic God is often justified in people’s minds by phrases like, “Well I prayed once and it didn’t work so God doesn’t care” or “If God really cared he would not let evil happen.” Of course, we as Christians know that God not only cares, but he wants a personal relationship with each of us. It becomes our job then to show people who struggle with evil, the personal God of today’s First Reading and Gospel. 

In the First Reading the people of Israel are comforted by the words of the Lord. They are told that they will no longer weep, that they will be given food and security, and that their needs will be answered by the Lord. The Old Testament often gets a bad wrap where people think God is just vengeful and wants to smite everything, but here, God is wanting to help his people. I immediately think of what God said to Moses, “I have heard my people cry.” 

Fast forward to the Gospel today and we hear that Jesus was going around to every town and village, preaching the good news and curing every illness and disease. He witnesses sheep without a shepherd and so he commissions the Twelve with his very own power to go out and help his people. These examples don’t sound like God is uninterested. He is very interested. He is interested in you and me. 

I have often thought about the fact that because God is the ultimate Creator, he holds everything in existence. Through his power we are alive, and through his power we could cease to exist. This is the easiest way to answer the question of whether or not God cares for you personally. If you are still breathing, then God is actively thinking about you. He is holding you in existence. And what could be more loving than creating you for his love and holding you in existence so you can experience his personal love? 

We may have a marketing problem with God these days. If he is portrayed as an indifferent ruler who loves smiting his underlings and stays in heaven so he doesn’t have to interact with us, then we have to change the narrative. An evangelist is essentially an expert in marketing, but an expert in marketing a Person rather than a product. Imagine your life is a billboard showing people who God is. What does your life show about God? What does mine? Let’s pray during this Advent season that our lives will be a beacon that shows people Jesus was born on Christmas in order to love us personally, not that he created us and leaves us all on our own. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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A menudo se piensa o se representa a Dios como un director ejecutivo que creó el mundo y luego lo dejó resolver todo por su propia cuenta. He escuchado que esto se usa como una defensa de por qué existe el mal, porque a Dios no le importa lo que sucede en la tierra. Sólo tuvo que crearnos y nos deja el resto a nosotros y elegimos pecar. Este Dios apático a menudo se justifica en la mente de las personas con frases como: “Bueno, recé una vez y no funcionó, así que a Dios no le importa” o “Si a Dios realmente le importara, no dejaría que sucediera el mal”. Por supuesto, nosotros, como cristianos, sabemos que a Dios no solo le importa, sino que quiere una relación personal con cada uno de nosotros. Entonces se convierte en nuestro trabajo mostrar a las personas que luchan contra el mal, el Dios personal de la Primera Lectura y el Evangelio de hoy.

En la Primera Lectura las palabras del Señor consuelan al pueblo de Israel. Se les dice que ya no llorarán más, que se les dará alimento y seguridad, y que el Señor responderá a sus necesidades. El Antiguo Testamento a menudo tiene una mala envoltura donde la gente piensa que Dios es vengativo y quiere castigar todo, pero aquí, Dios quiere ayudar a su pueblo. Inmediatamente pienso en lo que Dios le dijo a Moisés: “He oído gemir a mi pueblo”.

Avance rápido al Evangelio de hoy y escuchamos que Jesús iba por todos los pueblos y aldeas, predicando las buenas nuevas y curando cada enfermedad y dolencia. Ve ovejas sin pastor y por eso comisiona a los Doce con su propio poder para salir y ayudar a su pueblo. Estos ejemplos no suenan como si Dios no estuviera interesado. Está muy interesado. Está interesado en ti y en mí.

A menudo he pensado en el hecho de que debido a que Dios es el Creador Supremo, él mantiene todo en existencia. A través de su poder estamos vivos, y a través de su poder podemos dejar de existir. Esta es la forma más fácil de responder a la pregunta de si Dios se preocupa por ti personalmente o no. Si todavía estás respirando, entonces Dios está pensando activamente en ti. Te está sosteniendo en la existencia. ¿Y qué podría ser más amoroso que crearte para su amor y mantenerte en existencia para que puedas experimentar su amor personal?

Es posible que tengamos un problema de marketing con Dios hoy en día. Si se le presenta como un gobernante indiferente al que le encanta golpear a sus subordinados y se queda en el cielo para no tener que interactuar con nosotros, entonces tenemos que cambiar la narrativa. Un evangelista es esencialmente un experto en mercadeo, pero un experto en mercadear una Persona en lugar de un producto. Imagina que tu vida es una cartelera que muestra a la gente quién es Dios. ¿Qué muestra tu vida acerca de Dios? ¿Qué muestra el mío? Oremos durante esta temporada de Adviento para que nuestras vidas sean un faro que muestre a las personas que Jesús nació en la Navidad para amarnos personalmente, no que nos creó y nos dejó solos.

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Feature Image Credit: Marionel Luciano, https://unsplash.com/photos/bHD5BaOkiIQ

Reminding Us / Recordándonos

As the season of Advent quickly approaches, I thought I would try to focus my next several reflections on Advent and specifically the incarnation. The First Reading from today perfectly summarizes the state of our world. “Many deceivers have gone out into the world, those who do not acknowledge Jesus Christ as coming in the flesh; such is the deceitful one and the antichrist.” 

How many people do you know who have made comments like “The bible is just a fiction book” or “Jesus didn’t really exist but they are nice stories to keep people in line?” I have heard this quite a few times. It might seem easy just to shrug these comments off and let people believe what they are going to believe, but the historical facts hold Jesus Christ as a real person who walked, talked, died, and rose from the dead. 

The reason this is so important is that to deny the humanity of Christ or to simply turn his story into a myth or legend, is to deny Christ himself. The overwhelming historical evidence and eyewitness testimony of the events of Jesus’ life should be enough to overcome any reasonable doubt about whether or not he lived. But why is it so important that Jesus was a man who truly walked on this earth? 

We all know that Jesus came to die for our sins, but Jesus also came to remind us of who we are. Think about it, in the beginning we had the life of God within us. This is the likeness to God that is spoken of in Genesis. As Catholics we call this sanctifying grace. After the fall we lost the likeness of God within us. Satan wants us to believe that our state now is how we are supposed to be. We have forgotten who we really are. Jesus became man to remind us there is so much more. 

The Catechism makes this clear when it states, “Disfigured by sin and death, man remains ‘in the image of God,’ in the image of the Son, but is deprived ‘of the glory of God,’ of his ‘likeness.’ The promise made to Abraham inaugurates the economy of salvation, at the culmination of which the Son himself will assume that ‘image’ and restore it in the Father’s ‘likeness’ by giving it again its Glory, the Spirit who is ‘the giver of life.’” -CCC 705

So in other words, Jesus became man not only to save us FROM our sin, but to save us FOR the glory of God. Jesus himself assumes the image of man (the body) and restores it to the likeness of God. This is what the incarnation is all about. God became man so that we might perfectly participate in his divinity one day in heaven. That is the good news. Talk about the reason for the season. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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A medida que se acerca rápidamente la temporada de Adviento, pensé que intentaría centrar mis próximas reflexiones en el Adviento y específicamente en la encarnación. La Primera Lectura de hoy resume perfectamente el estado de nuestro mundo. “Ahora han surgido en el mundo muchos que tratan de engañar, pues niegan que Jesucristo es verdadero hombre. Estos son el verdadero impostor y anticristo.”

¿Cuántas personas conoces que hayan hecho comentarios como “La Biblia es solo un libro de ficción” o “Jesús en realidad no existió, pero son buenas historias para mantener a la gente en línea?” Lo he escuchado bastante. Puede parecer fácil ignorar estos comentarios y dejar que la gente crea lo que va a creer, pero los hechos históricos muestran a Jesucristo como una persona real que caminó, habló, murió y resucitó de entre los muertos.

Esto es tan importante porque negar la humanidad de Cristo o simplemente convertir su historia en un mito o leyenda, es negar a Cristo mismo. La abrumadora evidencia histórica y el testimonio de los testigos oculares de los eventos de la vida de Jesús deberían ser suficientes para superar cualquier duda razonable sobre si vivió o no. Pero, ¿por qué es tan importante que Jesús fue un hombre que verdaderamente caminó sobre esta tierra?

Todos sabemos que Jesús vino a morir por nuestros pecados, pero Jesús también vino a recordarnos quiénes somos. Piénsalo, al principio teníamos la vida de Dios dentro de nosotros. Es la semejanza a Dios de la que se habla en Génesis. Como católicos lo llamamos gracia santificante. Después de la caída perdimos la semejanza de Dios dentro de nosotros. Satanás quiere que creamos que nuestro estado actual es como siempre debemos ser. Hemos olvidado quiénes somos en realidad. Jesús se hizo hombre para recordarnos que hay mucho más.

El Catecismo deja esto claro cuando afirma: “Desfigurado por el pecado y por la muerte, el hombre continua siendo “a imagen de Dios”, a imagen del Hijo, pero “privado de la Gloria de Dios” (Rm 3, 23), privado de la “semejanza”. La Promesa hecha a Abraham inaugura la Economía de la Salvación, al final de la cual el Hijo mismo asumirá “la imagen” (cf. Jn 1, 14; Flp 2, 7) y la restaurará en “la semejanza” con el Padre volviéndole a dar la Gloria, el Espíritu ‘que da la Vida'”. -CIC 705

En otras palabras, Jesús se hizo hombre no solo para salvarnos DE nuestro pecado, sino para salvarnos PARA la gloria de Dios. Jesús mismo asume la imagen del hombre (el cuerpo) y lo restaura a la semejanza de Dios. De esto se trata la encarnación. Dios se hizo hombre para que pudiéramos participar perfectamente de su divinidad un día en el cielo. Esa es la buena noticia. Les invito a hablar acerca de la razón de la temporada con los demás.

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Feature Image Credit: Priscilla Du Preez, unsplash.com/photos/CoqJGsFVJtM

Inviting People In / Invitar a la Gente Entrar

What was it about Jesus that drew people near to him? I guess the whole Son of God thing must have helped. But this is something I think about often as someone who wants to evangelize as best I can. If we are called to be like Christ then I think it is worth a ponder about what made people flock to Jesus. 

In today’s Gospel, we hear that tax collectors and sinners were drawing near to Jesus. I don’t think it’s an accident that the Gospel for this past Sunday was Jesus inviting Zacchaeus to his house. Then a few verses later you have tax collectors and sinners hanging on his every word. Now, I know it’s cliche to just say Jesus was present to them. We are present to plenty of people who don’t want to talk to us or listen to what we have to say about God. But Jesus was present in a very specific way. He wanted to join in their day to day lives. 

Notice that when Jesus calls Zacchaeus he doesn’t just tell him to repent and believe. He invites himself into his very life, into his family, into his house. He wants to engage with who Zacchaeus is as a person. Now, of course, the repent and believe line was coming, but first Jesus just wanted to get to know this tax collector. And it wasn’t long before the other tax collectors started talking. 

I think about this a lot when it comes to Evangelization. I love cooking so I have been thinking about some ways that I can evangelize through the simple offering of food. We have Thanksgiving and Christmas coming up. What a perfect time to make a meal for your neighbor and invite yourself in. If for nothing else, you’ll get to meet some great people. Even better, you may get to share the reason for the hope within you. 

I challenge you and myself this coming Christmas season, that instead of buying a boring generic gift for someone you barely talk to, this time make them a meal and get to know them. Invite yourself in as Jesus did, and you may be surprised that they want to invite your story in as well. 

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¿Qué tenía Jesús que atraía a la gente a él? Supongo que ser el Hijo de Dios debe haber ayudado. Pero esto es algo en lo que pienso a menudo como alguien que quiere evangelizar lo mejor que pueda. Si estamos llamados a ser como Cristo, entonces creo que vale la pena reflexionar sobre lo que hizo que tantas personas acudieran a Jesús.

En el Evangelio de hoy, escuchamos que los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a Jesús. No creo que sea casualidad que el Evangelio del domingo pasado sea sobre Jesús invitando a Zaqueo a su casa. Luego, unos pocos versículos más adelante, tienes a los recaudadores de impuestos y a los pecadores pendientes de cada una de sus palabras. Ahora, sé que es un cliché decir simplemente que Jesús estuvo presente para ellos. Estamos presentes para muchas personas que no quieren hablar con nosotros o escuchar lo que tenemos que decir acerca de Dios. Pero Jesús estuvo presente de una manera muy específica. Quería unirse a ellos dentro de sus vidas cotidianas.

Vemos que cuando Jesús llama a Zaqueo, no solo le dice que se arrepienta y crea. Se invita a sí mismo a su propia vida, a su familia, a su casa. Quiere comprometerse con quién es Zaqueo como persona. Ahora, por supuesto, la línea de arrepentirse y creer estaba por venir, pero primero Jesús solo quería conocer a este recaudador de impuestos. Y no pasó mucho tiempo antes de que los otros recaudadores de impuestos comenzaran a hablar.

Pienso mucho en esto cuando se trata de la evangelización. Me encanta cocinar, así que he estado pensando en algunas formas en las que puedo evangelizar a través de la simple ofrenda de alimentos. Se acercan el Día de Acción de Gracias y la Navidad. Qué momento perfecto para preparar una comida para los vecinos y auto-invitarte a entrar. Si no es por otra cosa, podrías conocer a algunas personas muy buenas. Aún mejor, puedes llegar a compartir la razón de la esperanza dentro de ti.

Te reto a ti y a mí mismo esta próxima temporada navideña, que en lugar de comprar un regalito genérico y aburrido para alguien con quien apenas hablas, esta vez prepárale una comida y conócelo. Invítete a ti mismo como lo hizo Jesús, y te sorprenderás de que ellos también quieran compartirte su historia.

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Jed Owen, unsplash.com/photos/EgG6wcsjFtE

Why Does Matter, Matter?/ ¿Por Qué Importa la Materia?

There is a scene in a popular TV show where two scientists are discussing what makes up a human person. They go through all the elements that a body is made of and the percentages that we have of each. Most of our bodies are made of a mix of just six elements: Oxygen, hydrogen, nitrogen, carbon, calcium, and phosphorus. Pretty remarkable way to describe a human being, huh? But I bring this up because I think oftentimes we treat our own bodies this way. As if they are just masks that we can change at will, or abuse. After all, they are just elements mixed together at random right? What’s the harm?

The scene in the show gets them to the end of a list of elements but they are still missing some percentage of unaccounted for elements. They determine that it must be the soul. As Catholics, we believe we are body and soul composites that have been infused with the life and breath of God. We even hear in Genesis that we are made in the image and likeness of God. More than just a cute little phrase to hand out on prayer cards, this means something. It means that matter (our bodies), matters.

Our body and our soul together is what makes us a human being, totally unique and perfect in the plan of God. The Catechism tells us then that, “Man may not despise his bodily life. Rather he is obliged to regard his body as good and to hold it in honor since God has created it and will raise it up on the last day.”  CCC 364

Matter, matters. God, as our Creator, knows that we are both physical and spiritual beings, and he loves us so much that this purely spiritual being took on flesh. God became man. That is significant. The moment that the second person of the Trinity took on flesh, our bodies were raised to a higher level than ever. We now share the same human DNA with God.

Now, it’s not only that God created us and became man for us, he also wanted to stay with us even after he was taken back into heaven. We receive his grace and love in a tangible way through the sacraments. And notice, every sacrament requires matter. Baptism requires water and the Eucharist requires bread and wine. In the First Reading today we have a foreshadowing of baptism where Naaman washes and is made clean of leprosy. His body is made new. And we know that in baptism we are made new as well. Matter, matters.

The Catechism sums this up beautifully by saying, “The flesh is the hinge of salvation. We believe in God who is the creator of the flesh; we believe in the word made flesh in order to redeem the flesh, we believe in the resurrection of the flesh, the fulfillment of both the creation and redemption of the flesh.” CCC 1015

God loves your body. God loves you. Let’s take a few moments today to thank God for making us in his image and likeness, for giving us his sacraments so that we might partake in his love, and for the future hope of one day reaching heaven and being happy with him and all the saints forever. Just a bunch of humans walking around with glorified bodies praising God and living their best life. Sounds pretty good to me.

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Hay una escena en un popular programa de televisión en la que dos científicos discuten qué constituye una persona humana. Pasan por todos los elementos que componen un cuerpo y los porcentajes que tenemos de cada uno. La mayoría de nuestros cuerpos están hechos de una mezcla de solo seis elementos: oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, carbono, calcio y fósforo. Una forma bastante notable de describir a un ser humano, ¿verdad? Pero menciono esto porque creo que a menudo tratamos a nuestros propios cuerpos de esta manera. Como si fueran solo máscaras que podemos cambiar a nuestro antojo o abusar de ellos. Después de todo, son solo elementos mezclados al azar, ¿verdad? ¿Cuál es el daño?

La escena en el programa los lleva al final de una lista de elementos, pero todavía les falta un porcentaje de elementos no contabilizados. Determinan que debe ser el alma. Como católicos, creemos que somos compuestos de cuerpo y alma que han sido infundidos con la vida y el aliento de Dios. Incluso escuchamos en Génesis que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Más que una pequeña frase linda para repartir en las tarjetas de oración, esto significa algo. Significa que la materia (nuestros cuerpos), importa.

Nuestro cuerpo y nuestra alma juntos es lo que nos hace un ser humano, totalmente único y perfecto en el plan de Dios. El Catecismo nos dice entonces que “no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día”. CIC 364

La materia importa. Dios, como nuestro Creador, sabe que somos seres tanto físicos como espirituales, y nos ama tanto que este ser puramente espiritual se hizo carne. Dios se hizo hombre. Eso es significativo. En el momento en que la segunda persona de la Trinidad se hizo carne, nuestros cuerpos se elevaron a un nivel más alto que nunca. Ahora compartimos el mismo ADN humano con Dios.

Ahora bien, no es solo que Dios nos creó y se hizo hombre por nosotros, sino que también quiso quedarse con nosotros incluso después de haber sido llevado de regreso al cielo. Recibimos su gracia y amor de manera tangible a través de los sacramentos. Y si se dan cuenta, cada sacramento requiere materia. El bautismo requiere agua y la Eucaristía requiere pan y vino. En la Primera Lectura de hoy tenemos un presagio del bautismo donde Naamán se lava y queda limpio de lepra. Su cuerpo es hecho nuevo. Y sabemos que en el bautismo también somos hechos nuevos. La materia importa.

El Catecismo resume esto hermosamente al decir: “La carne es soporte de la salvación. Creemos en Dios que es el creador de la carne; creemos en el Verbo hecho carne para rescatar la carne; creemos en la resurrección de la carne, perfección de la creación y de la redención de la carne”. CIC 1015

Dios ama tu cuerpo. Dios te ama. Tomemos hoy unos momentos para agradecer a Dios por hacernos a su imagen y semejanza, por darnos sus sacramentos para que participemos de su amor, y por la esperanza futura de llegar un día al cielo y ser felices con él y todos los santos para siempre. Un grupo de humanos caminando con cuerpos glorificados alabando a Dios y viviendo su mejor vida. A mí me suena bastante bien.

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Josh Applegate, unsplash.com/photos/mjn1LcoU1Cw

Is There Power? / ¿Hay Poder?

Have you ever done the classic God test? “I am going to pray for this specific thing, God, and if it doesn’t happen then you are not real.” We judge God by his power and if a specific thing doesn’t happen then we assume that somehow God has lost his power or doesn’t even exist.

We have to dive into this a little because I know many people who have fallen away from faith due to this mentality. A lot of it has to do with putting ourselves in the proper place. If God did, in fact, created us then he ultimately knows what is good for us. It might be impossible for our human minds to see how good could ever come from cancer or from terrorism, but if we try to put on divine glasses we can see that maybe someone with cancer drew closer to their family and God through the process or we might see how our country united as one through the events of 9/11.

God is always acting with his power, it’s just not always the answer we may expect, because God knows better than we do. In the Gospel today, Jesus explains this using the analogy of a friend. Have you ever had a friend who was a good enough friend to tell you that you were being an idiot or that they could see when you were making a mistake and they gave you some tough love?

I think we need to draw this part of the analogy in. When we ask for things from God we may not receive it because a greater good is possible and God wants our ultimate fulfillment. It is the ultimate act of love just like a friend would do for us.

But does this take away God’s power? We hear the classic praise and worship song where we sing, “There is power.” Do we still believe it? Do we believe that Jesus has power still to this day and that prayer and the sacraments are effective ways for God to communicate grace? Or are we among those who believe that grace exists on a timeline in history to the point where after so many years it runs out?

If there are three things I take from this Gospel today it’s that God has the ultimate power, I need to be smaller and trust that he will take care of me in the proper way, and that God truly wills my good.

If we start to believe that God doesn’t answer prayers, simply because it’s not the exact answer we expected, then we are essentially saying that the cross meant nothing. I want to proclaim that the cross has real power, Jesus’ sacrifice had real power and still does to this day, and God’s love is still present and active in the world. Let’s ask for the grace to put on those divine glasses and see.

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¿Alguna vez has hecho la clásica prueba de Dios? “Voy a orar por esta cosa específica, Dios, y si no sucede, entonces no eres real”. Juzgamos a Dios por su poder y si algo específico no sucede, decimos que de alguna manera Dios ha perdido su poder o nisiquiera existe.

Tenemos que profundizar un poco en esto porque conozco a muchas personas que se han alejado de la fe debido a esta mentalidad. Mucho de esto tiene que ver con ponernos en el lugar correcto. Si de hecho Dios nos creó, quiere decir que últimamente él sabe que es lo mejor para nosotros. Puede que sea imposible para nuestras mentes humanas ver lo bueno que puede venir del cáncer o del terrorismo, pero si tratamos de ponernos lentes divinos, podemos ver que tal vez alguien con cáncer se acercó más a su familia y a Dios a través del proceso o podemos ver cómo nuestro país se unió a través de los eventos del 11 de septiembre.

Dios siempre está actuando con su poder, solo que no siempre es la respuesta que podemos esperar, porque Dios sabe mejor que nosotros. En el Evangelio de hoy, Jesús explica esto usando la analogía de un amigo. ¿Alguna vez has tenido un amigo tan cercano que te djiera que te estabas portando como un idiota o que podía ver cuando estabas cometiendo un error y te dio un poco de amor duro?

Creo que debemos incorporar esta parte de la analogía. Cuando le pedimos cosas a Dios, capaz no las recibamos porque un bien mayor es posible y Dios quiere nuestra satisfacción máxima. Es el último acto de amor como lo haría un amigo por nosotros.

Pero, ¿quita esto el poder de Dios? ¿Creemos que Jesús todavía tiene poder hasta el día de hoy y que la oración y los sacramentos son formas efectivas para que Dios comunique la gracia? ¿O somos de los que creen que la gracia existe en una línea de tiempo en la historia hasta el punto en que después de tantos años se agota?

Si hay tres cosas que tomo de este Evangelio hoy es que Dios tiene el poder supremo, necesito ser más pequeño y confiar que me cuidará de la manera adecuada, y que Dios verdaderamente quiere mi bien.

Si empezamos a creer que Dios no contesta las oraciones simplemente porque la respuesta no exacta que esperábamos, entonces esencialmente estamos diciendo que la cruz no significó nada. Quiero proclamar que la cruz tiene un poder real, el sacrificio de Jesús tuvo un poder real y todavía lo tiene hasta el día de hoy, y el amor de Dios todavía está presente y activo en el mundo. Pidamos la gracia de ponernos esos anteojos divinos para ver.

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Feature Image Credit: Marc-Olivier Jodoin, unsplash.com/photos/TStNU7H4UE


This reflection was reposted from Diocesan Archives. Author: Tommy Shultz

Keeping Our Promises / Cumpliendo Nuestras Promesas

Have you ever broken a promise? Of course you have. I think if we all think about it and are honest with ourselves, we have all probably broken a promise we made at one point or another. You have probably seen the aftermath of what happened when that promise was broken; People got hurt, trust was shattered, relationships were affected. I know when I have broken a promise I immediately feel guilt. I think this guilt comes because we all know deep down in our bones that promises are not meant to be broken.

This brings us to our First Reading for today where we hear that the Galatians have been quick to forsake Paul and Christ for the sake of another gospel. They came to learn about Christ through Paul’s teachings and gave their hearts over to him, until another gospel popped up that seemed more alluring. Take a moment to think about this for a second. Jesus had recently died for their sins. There may have even been people present who were alive when it happened. They were there at the beginning of Christianity. They had been told about the promise of eternal life through this Jesus of Nazareth who died and actually rose from the dead. And then, a different gospel comes along and they are quick to dismiss what Jesus did for them.

It is probably easy to look at the Galatians and wonder how they could do all this, but this wasn’t a new phenomenon. Since the beginning of time God has been making promises with his people and we have been breaking those promises. But no matter what, God remains faithful. We call these promises covenants and there are many throughout the Old Testament, culminating in the New Covenant in Christ. Today in the Responsorial Psalm, we read that the Lord will remember his covenant forever and the Catechism tells us, “God chose Abraham and made a covenant with him and his descendants. By the covenant God formed his people and revealed his law to them through Moses. Through the prophets, he prepared them to accept the salvation destined for all humanity. God has revealed himself fully by sending his own Son, in whom he has established his covenant forever.” (CCC 72-73)

God remembers the covenant he made with Abraham. He remembers the covenant he made with Noah and with Moses. He remembers the covenant he made on the cross, the covenant he made for us. God is always faithful to his covenant. The question is, are we faithful to him? Let’s take some time today to thank God for what he did for us on the cross and ask for the grace to remain faithful to his covenant of love forever.

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¿Alguna vez has roto una promesa? Seguro que sí. Creo que si todos lo pensamos y somos honestos con nosotros mismos, probablemente todos hayamos roto una promesa que hicimos en un momento u otro. Probablemente hayas visto las consecuencias de lo que sucedió cuando se rompió esa promesa; las personas resultaron heridas, la confianza se rompió, las relaciones se vieron afectadas. Sé que cuando he roto una promesa me siento culpable inmediatamente. Creo que esta culpa viene porque todos sabemos en el fondo de nuestros huesos que las promesas no están hechas para romperse.

Esto nos lleva a nuestra primera lectura de hoy, donde escuchamos que los gálatas facilmente abandonar a Pablo y Cristo por otro evangelio. Llegaron a aprender acerca de Cristo a través de las enseñanzas de Pablo y le entregaron su corazón, hasta que apareció otro evangelio que parecía más atractivo. Tómese un momento para pensar en esto por un segundo. Jesús había muerto recientemente por sus pecados. Incluso puede haber personas presentes que estaban vivas cuando sucedió. Estaban allí al comienzo del cristianismo. Se les había dicho acerca de la promesa de la vida eterna a través de este Jesús de Nazaret que murió y resucitó de entre los muertos. Y luego, aparece un evangelio diferente y rápidamente descartan lo que Jesús hizo por ellos.

Probablemente sea fácil mirar a los gálatas y preguntarse cómo pudieron hacer todo esto, pero este no era un fenómeno nuevo. Desde el principio de los tiempos, Dios ha estado haciendo promesas con su pueblo y nosotros hemos estado rompiendo esas promesas. Pero pase lo que pase, Dios permanece fiel. A estas promesas las llamamos pactos y hay muchas a lo largo del Antiguo Testamento, que culminan en la Nueva Alianza en Cristo. Hoy en el Salmo Responsorial leemos que el Señor recordará para siempre su alianza y el Catecismo nos dice: “Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad. Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre.” (CIC 72-73)

Dios recuerda la alianza que hizo con Abraham. Recuerda la alianza que hizo con Noé y con Moisés. Recuerda la alianza que hizo en la cruz, la alianza que hizo por nosotros. Dios es siempre fiel a su alianza . La pregunta es, ¿le somos fieles? Tomemos un tiempo hoy para agradecer a Dios por lo que hizo por nosotros en la cruz y pidamos la gracia de permanecer fieles a la alianza de amor para siempre.

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Alise Storsul, unsplash.com/photos/EWqwxi9He04

Must We Evangelize? / ¿Tenemos que Evangelizar?

Today’s First Reading speaks of the importance that Paul places on evangelization, which leads to the question, what is Evangelization and does every Catholic have to participate? 

Jesus’ commission in Matthew 28:19, “to go and make disciples of all nations,” is not just one aspect of the Church, but her deepest identity and mission, for the Church exists to evangelize and is born from the missionary activity of Jesus himself. Jesus, as the first and quintessential evangelist, models the mission of the Church and then commissions the apostles to go and preach the Gospel to the whole world. Evangelization, therefore, is not possible without preaching Christ. The Church’s mission consists in bringing all people into relationship with the one who can save them and make them partakers in the divine life, thus fulfilling the very meaning of existence. As part of the Church, that is yours and my mission as well. 

Now, we know that the Church has endured through many different cultures, trials, persecutions, changes, and peoples, and that she understands a need for increased zeal, fresh perspectives, and a new evangelization, which does not just confine itself to a specific period but instead focuses on the action of the Holy Spirit. In our day and age, testimony is often a more effective way to spread the Gospel than by starting with difficult teachings or hard to understand doctrine. Someone can argue with the proofs of Aquinas, but they can’t argue with the personal experiences you have had with God. Don’t be afraid to share your story and, from there, lead people into the deeper truths of the faith. 

I hear people all the time say things like, “I couldn’t possibly evangelize, I don’t have a Theology degree.” But the Church has given a very easy framework to get you started. In its directory for Catechesis it lays out three basic stages of evangelization, namely, missionary action (our call as an initial witness to the Gospel), catechetical-intiatory action (help for those who feel a growing desire for the Lord), and pastoral action (helping the baptized with continual conversion). All of us know someone in one of these stages. It is our duty as Christians to meet them in their current situation with the love and truth of Christ. Paul makes that very clear in the First Reading today when he say’s that he is a slave to all in order to save as many as possible. 

Taking this process seriously and seeking to reach the heart of the individual  is paramount in imitating the Good Shepherd. The Church’s ultimate identity of evangelist stems from the very example of Christ, and it is for this reason that the call may not lay stagnant, but must be taken up as a new evangelization with an ever increasing zeal for intimacy and the salvation of souls. Let’s take up the call today and make disciples of all nations. 

From all of us here at Diocesan, God bless!

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La Primera Lectura de hoy habla de la importancia que Pablo le da a la evangelización, lo que lleva a la pregunta, ¿qué es la evangelización y todo católico debe participar ?

La comisión de Jesús en Mateo 28:19, “id y haced discípulos a todas las naciones”, no es sólo un aspecto de la Iglesia, sino su identidad y misión más profundas, ya que la Iglesia existe para evangelizar y nace de la actividad misionera de Jesús mismo. Jesús, como el primer evangelista y por excelencia, modela la misión de la Iglesia y luego comisiona a los apóstoles para que vayan y prediquen el Evangelio a todo el mundo. La evangelización, por tanto, no es posible sin la predicación de Cristo. La misión de la Iglesia consiste en poner en relación a todos los hombres con Aquel que puede salvarlos y hacerlos partícipes de la vida divina, cumpliendo así el sentido mismo de la existencia. Como parte de la Iglesia, esa es tu misión y también la mía.

Ahora bien, sabemos que la Iglesia ha soportado muchas culturas, pruebas, persecuciones, cambios y pueblos diferentes, y que comprende la necesidad de un mayor celo, nuevas perspectivas y una nueva evangelización, que no se limita a una época específica sino que se centra en la acción del Espíritu Santo. En nuestra época, el testimonio es a menudo una forma más eficaz de difundir el Evangelio que comenzar con enseñanzas difíciles o doctrinas difíciles de entender. Alguien puede discutir con las pruebas de Tomás de Aquino, pero no puede discutir con las experiencias personales que has tenido con Dios. No tengas miedo de compartir tu historia y, a partir de ahí, guiar a las personas hacia las verdades más profundas de la fe.

Escucho a la gente todo el tiempo decir cosas como: “No podría evangelizar, no tengo un título en Teología”. Pero la Iglesia ha dado un marco muy fácil para empezar. En su directorio para la catequesis establece tres etapas básicas de la evangelización, a saber, la acción misionera (nuestra llamada como primer testimonio del Evangelio), la acción catequístico-iniciatoria (ayudar a los que sienten un deseo creciente por el Señor) y la acción pastoral (ayudar a los bautizados a la conversión continua). Todos conocemos a alguien en alguna de estas etapas. Es nuestro deber como cristianos encontrarlos en su situación actual con el amor y la verdad de Cristo. Pablo lo deja muy claro en la Primera Lectura de hoy cuando dice que es esclavo de todos para salvar a tantos como sea posible.

Tomar en serio este proceso y buscar llegar al corazón de la persona es primordial para imitar al Buen Pastor. La identidad última de evangelista de la Iglesia brota del mismo ejemplo de Cristo, y por eso la llamada no puede quedarse estancada, sino que debe ser asumida como una nueva evangelización con un celo cada vez mayor por la intimidad y la salvación de las almas. Aceptemos el llamado hoy y hagamos discípulos de todas las naciones.

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

Feature Image Credit: Ben White, unsplash.com/photos/qM18dmqsTqk

Not All Are Equal / No Todos Somos Iguales

Not all people are equal. Pretty controversial way to start a blog post right? But it is true that not all people are equal. Or maybe a better way to say it is that not all people are the same. Now, please don’t misread this, we are all beloved children of God and all have equal dignity. Each and every one of us was formed by the hands of the Creator and because of that very fact we all deserve love. But that does not mean we are equal in everything. Think for just a second about some of the noticeable differences. You may be male or female, tall or short, book smart or street smart, artistic or mathematical. Not all people are equal.

We hear as much in today’s First Reading where the apostles see themselves as unequal to the rest of the disciples. We also see it in the Gospel today where Jesus makes it clear that he is the Lord of the Sabbath and that the Pharisees are not. There is biblical evidence that not all men are equal. I propose that many of the problems we have in our society today come from this idea that we all have to be the same. It’s as if we look at our differences as holding us back because we have made inequality the dirty word of the 21st century.

But not all people are equal. God did not make us equal. Now again, we are all equal in our dignity as being made in the image of God, but beyond that we have many differences. I like to think of this by looking at our very DNA. Typically a human being is going to have an XY or XX chromosomal structure which is going to determine your sex. What is similar about these two patterns? They both start with the same letter. I like to think of that as the very life of God written into our bodies. We are all equal under God and made in his image and likeness. But then you get to the second letter in the genetic code. This is where the difference comes in. This one little letter will determine many different factors that will set us apart from others. But instead of seeing difference as a negative thing, I propose we look at it as a positive.

Damon Owens once said that man and woman were not created different from each other, but rather for each other. In other words, the differences we have and the “inequality” that exists in humanity, just might be necessary differences that can help us all build each other up. Think about your parish for a second. It contains a mix of people from all different backgrounds, races, creeds, and families. Every single individual is part of the family of God, but they also have unique and individual talents that can build up that kingdom. It’s the same with you. So I think our question today should not be how to be more like everyone else, but instead, how can we use the unique talents we have been given to serve others and to love God.

If it is hard to tell what makes you unique, then ask God. He is the one who created you with immense dignity, but also with that individual spark that makes you unique. I say we thank God that we are not all the same, jump into the difference, and build the kingdom one gift and one talent at a time. I will leave you with Paul who drives this point home. “Now there are varieties of gifts, but the same Spirit; and there are varieties of services, but the same Lord; and there are varieties of activities, but it is the same God who activates all of them in everyone. To each is given the manifestation of the Spirit for the common good.” -1 Corinthians 12:4-7

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No todas las personas son iguales. Una forma bastante controversial de comenzar una publicación de blog, ¿verdad? Pero es cierto que no todas las personas son iguales. O tal vez una manera mejor de decirlo es que no todas las personas son iguales. Ahora, por favor, no malinterprete esto, todos somos hijos amados de Dios y todos tenemos la misma dignidad. Todos y cada uno de nosotros fuimos formados por las manos del Creador y por eso mismo todos merecemos amor. Pero eso no significa que seamos iguales en todo. Piense por un segundo en algunas de las diferencias notables. Ya que sea hombre o mujer, alto o bajo, que tenga inteligencia para los libros o la calle, que sea artístico o matemático… No todas las personas son iguales.

Lo escuchamos mucho en la Primera Lectura de hoy donde los apóstoles se ven a sí mismos como desiguales al resto de los discípulos. También lo vemos en el Evangelio de hoy donde Jesús deja claro que él es el Señor del sábado y que los fariseos no lo son. Hay evidencia bíblica de que no todos los hombres son iguales. Propongo que muchos de los problemas que tenemos hoy en nuestra sociedad vienen de esta idea de que todos tenemos que ser iguales. Es como si consideráramos nuestras diferencias como un freno porque hemos hecho de la desigualdad la mala palabra del siglo XXI.

Pero no todas las personas son iguales. Dios no nos hizo iguales. Ahora, todos somos iguales en nuestra dignidad ya que somos hechos a la imagen de Dios, pero más allá de eso tenemos muchas diferencias. Me gusta pensar en esto mirando nuestro propio ADN. Por lo general, un ser humano tendrá una estructura cromosómica XY o XX que determinará su sexo. ¿Qué tienen de similar estos dos patrones? Ambos comienzan con la misma letra. Me gusta pensar en eso como la misma vida que Dios escribió en nuestros cuerpos. Todos somos iguales ante Dios y hechos a su imagen y semejanza. Pero luego llegas a la segunda letra del código genético. Aquí es donde entra la diferencia. Esta pequeña letra determinará muchos factores diferentes que nos diferenciarán de los demás. Pero en lugar de ver la diferencia como algo negativo, propongo que la veamos como algo positivo.

Damon Owens dijo una vez que el hombre y la mujer no fueron creados diferentes el uno del otro, sino el uno para el otro. En otras palabras, las diferencias que tenemos y la “desigualdad” que existe en la humanidad, pueden ser diferencias necesarias que nos ayuden a construirnos entre todos. Piense en su parroquia por un segundo. Contiene una mezcla de personas de diferentes orígenes, razas, credos y familias. Cada individuo es parte de la familia de Dios, pero también tiene talentos únicos e individuales que pueden construir ese reino. Es lo mismo contigo. Así que creo que nuestra pregunta de hoy no debería ser cómo podemos ser más como los demás, sino cómo podemos usar los talentos únicos que se nos han dado para servir a los demás y amar a Dios.

Si es difícil reconocer lo que te hace único, pregúntale a Dios. Él te creó con una dignidad inmensa, pero también con esa chispa individual que te hace único. Yo sugiero que agradezcamos a Dios que no todos somos iguales, entramos plenamente a esa diferencia y construyamos el Reino un don y un talento a la vez. Los dejo con San Pablo, quien resalta este punto. “Ahora bien, hay variedad de dones, pero un mismo Espíritu; y hay variedad de servicios, pero un mismo Señor; y hay variedad de actividades, pero es el mismo Dios quien las activa todas en todos. A cada uno le es dado la manifestación del Espíritu para el bien común”. -1 Corintios 12:4-7

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Tommy Shultz is a Business Development Representative for Diocesan. In this role he is committed to bringing the best software to dioceses and parishes while helping them evangelize on the digital continent. Tommy has worked in various diocese and parish roles since his graduation from Franciscan University with a Theology degree. He hopes to use his skills in evangelization, marketing, and communications, to serve the Church and bring the Good News to all. His favorite quote comes from St. John Paul II, who said, “A person is an entity of a sort to which the only proper and adequate way to relate is love.”

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