Hide and Seek: Adult Version / Escondidas: Versión de Adultos

As children, most of us enjoyed playing hide and seek. Whether outside among the trees or inside among the furniture or in the dark simply standing in a corner, we felt a surge of adrenaline when the seeker shouted, “Ready or not, here I come!” Sometimes we hadn’t found that perfect hiding place yet. We weren’t ready. Yet, we stood as still as statues waiting and hoping we wouldn’t be the first one to be found. 

I sometimes feel a similar sentiment at the beginning of Holy Week. Whether I’m ready or not, it has come. It is now here. We can feel a mix of emotions, knowing beforehand all that Jesus will go through, not wanting him to suffer, yet knowing he has to. We also probably feel some joy, knowing that our Lenten journey is almost over and that Easter is on the horizon. Sometimes we simply don’t know what we feel or how we’re supposed to feel. 

The one thing that we can’t do is hide. Because contrary to our childhood playtime, Holy Week is definitely not a game. We can’t find some obscure place where Our Lord’s Passion and Death cease to exist. We cannot run away to a recess of our mind where we pretend that the disciples never betrayed, denied and abandoned Jesus. We cannot stop following Christ when it gets hard. 

In today’s first reading from Isaiah we hear: “I, the LORD, have called you for the victory of justice, I have grasped you by the hand; I formed you, and set you as a covenant of the people, a light for the nations, To open the eyes of the blind, to bring out prisoners from confinement, and from the dungeon, those who live in darkness.” How was this victory won? Through his death on the cross. How did he grasp us by the hand? By extending his arms out to us on the cross. How did he complete the covenant he had made with us? By breathing his last breath on the cross. How did he show us how to be a light for the nations? By his example of selfless sacrifice on the cross. How did he set us free from blindness, prison, the dungeon and darkness? By giving himself up for us on the cross. 

In the Gospel he tried to give his disciples a warning by defending the woman who anointed him with costly perfumed oil saying: “Leave her alone. Let her keep this for the day of my burial.” He knew his death was imminent, and he did not sugarcoat it. Yet the disciples were still surprised when it happened. And what did they do? They fled and hid, playing their own version of hide and seek. 

Let us hear the words of today’s readings and truly take them to heart. Let us recognize how they drip with pure, selfless, unfathomable love and let us love our dear Lord in the same way in return for all he has done and will do for us. 

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Cuando éramos niños, a la mayoría de nosotros nos gustaba jugar al escondite. Ya sea afuera entre los árboles o adentro entre los muebles o en la oscuridad simplemente parados en un rincón, sentimos una subida de adrenalina cuando el buscador gritaba: “¡Listo o no, allá voy!” A veces todavía no habíamos encontrado el lugar perfecto para escondernos. No estábamos listos. Sin embargo, nos quedamos tan quietos como estatuas esperando no ser los primeros en ser encontrados.

A veces siento un sentimiento semejante al comienzo de la Semana Santa. Ya sea que esté lista o no, ha llegado. Ahora está aquí. Podemos sentir una mezcla de emociones, sabiendo de antemano todo lo que Jesús va a sufrir, no queriendo que sufra, pero sabiendo que tiene que hacerlo. Es probable que también sintamos algo de alegría al saber que la Cuaresma casi ha terminado y que la Pascua está por venir. A veces simplemente no sabemos lo que sentimos o cómo se supone que deberíamos sentirnos.

Lo único que no podemos hacer es escondernos. Porque, a diferencia del tiempo de juego de nuestra infancia, la Semana Santa definitivamente no es un juego. No podemos encontrar algún lugar oscuro donde la Pasión y Muerte de Nuestro Señor dejen de existir. No podemos huir a un rincón de nuestra mente donde finjimos que los discípulos nunca traicionaron, negaron y abandonaron a Jesús. No podemos dejar de seguir a Cristo cuando las cosas se ponen difíciles.

En la primera lectura de hoy de Isaías escuchamos: “Yo, el Señor, te llamé y te tomé por la mano, para que seas instrumento de salvación; yo te formé, pues quiero que seas señal de mi alianza con el pueblo, luz de las naciones. Quiero que des vista a los ciegos y saques a los presos de la cárcel, del calabozo donde viven en la oscuridad.” ¿Cómo se obtuvo esta salvación? Por su muerte en la cruz. ¿Cómo nos tomó de la mano? Extendiendo sus brazos hacia nosotros en la cruz. ¿Cómo completó la alianza que había hecho con nosotros? Al dar su último respiro en la cruz. ¿Cómo nos mostró cómo ser luz para las naciones? Por su ejemplo de sacrificio desinteresado en la cruz. ¿Cómo nos liberó de la ceguera, la cárcel, el calabozo y la oscuridad? Entregándose por nosotros en la cruz.

En el Evangelio trató de dar una advertencia a sus discípulos defendiendo a la mujer que lo ungió con un costoso aceite perfumado, diciendo: “Déjala. Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura”. Sabía que su muerte era inminente y no la endulzó. Sin embargo, los discípulos aún se sorprendieron cuando sucedió. ¿Y qué hicieron? Huyeron y se escondieron, jugando su propia versión del escondite.

Escuchemos las palabras de las lecturas de hoy y tomémoslas realmente en serio. Reconozcamos cómo gotean del amor puro, desinteresado e insondable y amemos de la misma manera a nuestro querido Señor a cambio de todo lo que ha hecho y hará por nosotros.

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Feature Image Credit: Ivan Aleksic, unsplash.com/photos/woman-in-black-long-sleeve-shirt-covering-her-face-hko-iWhYdYE


Tami Urcia grew up in Western Michigan, a middle child in a large Catholic family. She spent early young adulthood as a missionary in Mexico, studying theology and philosophy, then worked and traveled extensively before finishing her Bachelor’s Degree in Western Kentucky. She loves tackling projects, finding fun ways to keep her little ones occupied, quiet conversation with the hubby and finding unique ways to love. She works full time, is a guest blogger on CatholicMom.com and BlessedIsShe.net, and has been doing Spanish translations on the side for over 20 years.