I Come To Do Your Will, Lord / Vengo a Hacer tu Voluntad Señor

As we read in the Responsorial Psalm, “Here am I Lord; I come to do your will”, we are reminded of the importance of pursuing the will of God in our lives. Not running from it or hiding from God but asking Him to give us the grace to do His will in our life. Obedience to God’s will allows His love to transform us into our true self.

As Catholics, we know that we live once on this earth, as the Epistle to the Hebrews states, “it is appointed that man dies once, and after this is the judgment.” It is so important that we actively seek the will of God and not lose sight of our end goal to be included in the very family of God. When we prayerfully seek to live out the will of God, we will discover that the Lord will flood us with graces that are signs we are doing God’s will.

In the Gospel passage, Jesus tells us that “Whoever does the will of God is my brother and sister and mother.” For many, this Scripture can seem confusing at face value, but the Lord offers us a deeper insight into the family of God. The Family of God is open to all; it is an opportunity for us to be grafted in and to be called the sons and daughters of the great King. Jesus comes to us not only as our King but as our Savior, Brother, and Friend. He desires us to understand that no matter what, we have a family, and Jesus is the key to unlocking this relationship. Through Him we come to know and love His Father, the Holy Spirit, His Mother, and all the Saints who have been faithful to Him.

Jesus is not avoiding his personal family but is using this as an example of the intimate relationship He is offering to each one of us. He is offering us a more intimate relationship with Him than what we have with a parent or sibling. He wants to cultivate this relationship in our hearts and fulfill our deepest longings. 

St. Francis de Sales was an inspiring example of inviting others into the love of Christ and the family of God. As a missionary to Geneva Switzerland, which had become very anti-Catholic, he patiently labored for 3 years to bring to the people the true Gospel. His breakthrough came when the parents noticed how kind he was to children, and how much they enjoyed playing with him. After this, they opened their doors to hear his message. St. Francis emphasized the importance of unity with all who are in the family of God: “Let us walk on the way with our brothers and sisters gently, peacefully and amiably.”

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Como leemos en el Salmo Responsorial, “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.”, se nos recuerda la importancia de seguir la voluntad de Dios en nuestras vidas. No huir de ella ni escondernos de Dios, sino pedirle que nos dé la gracia de hacer Su voluntad en nuestras vidas. La obediencia a la voluntad de Dios permite que Su amor nos transforme en nuestro verdadero ser.

Como católicos, sabemos que vivimos una vez en esta tierra, como dice la Epístola a los Hebreos, “está establecido que el hombre muera una vez, y después de esto el juicio”. Es muy importante que busquemos activamente la voluntad de Dios y no perdamos de vista nuestro objetivo final de ser incluidos en la misma familia de Dios. Cuando buscamos en oración vivir la voluntad de Dios, descubriremos que el Señor nos inundará con gracias que son señales de que estamos haciendo la voluntad de Dios.

En el pasaje del Evangelio, Jesús nos dice que “el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Para muchos, esta Escritura puede parecer confusa a simple vista, pero el Señor nos ofrece una visión más profunda de la familia de Dios. La Familia de Dios está abierta a todos; es una oportunidad para que seamos injertados y llamados hijos e hijas del gran Rey. Jesús viene a nosotros no solo como nuestro Rey, sino también como nuestro Salvador, Hermano y Amigo. Él desea que entendamos que pase lo que pase, tenemos una familia, y Jesús es la clave para desbloquear esta relación. Por Él llegamos a conocer y amar a Su Padre, al Espíritu Santo, a Su Madre y a todos los Santos que le han sido fieles.

Jesús no evita a su familia personal, sino que la usa como ejemplo de la relación íntima que nos ofrece a cada uno de nosotros. Él nos está ofreciendo una relación más íntima con Él que la que tenemos con un padre o un hermano. Él quiere cultivar esta relación en nuestros corazones y cumplir nuestros anhelos más profundos.

San Francisco de Sales fue un ejemplo inspirador de invitar a otros al amor de Cristo y la familia de Dios. Como misionero en Ginebra, Suiza, que se había vuelto muy anticatólica, trabajó pacientemente durante 3 años para llevar a la gente el verdadero Evangelio. Su gran avance se produjo cuando los padres notaron lo amable que era con los niños y cuánto disfrutaban jugar con él. Después de esto, abrieron sus puertas para escuchar su mensaje. San Francisco enfatizó la importancia de la unidad con todos los que están en la familia de Dios: “Caminemos por el camino con nuestros hermanos y hermanas con dulzura, paz y amabilidad”.

Comunicarse con la autora

Emily Jaminet is a Catholic author, speaker, radio personality, wife, and mother of seven children. She earned a bachelor’s degree in mental health and human services from the Franciscan University of Steubenville.  She is the co-founder of www.inspirethefaith.com and the Executive Director of The Sacred Heart Enthronement Network www.WelcomeHisHeart.com. She has co-authored several Catholic books and her next one, Secrets of the Sacred Heart: Claiming Jesus’ Twelve Promises in Your Life, comes out in Oct. 2020. Emily serves on the board of the Columbus Catholic Women’s Conference, contributes to Relevant Radio and Catholic Mom.com.

Feature Image Credit: Pobi Menne, cathopic.com/photo/13565-paz