What is God’s / Lo que es de Dios

There is a Bible verse on my calendar for the current month that states, “Where your treasure is, there your heart will also be” (Matthew 6:21). The “treasures” of Earth eventually fade and pass away. 

In today’s Gospel, we encounter the Herodians and Pharisees joining together against Christ. The treasure in this case, a coin, had the image of Caesar on it. While notoriously at odds with one another, in this case, the Herodians and Pharisees do have something very much in common: a love of the things of this world. Their priorities are their law and traditions, and love for those outside their ways is set aside.

Many times I must admit I also mistakenly get distracted. I must ask myself over and over, am I of this world or of the Kingdom? Do we belong to our selfish pride, or dedicate every last breath to God alone? The penny that may have at one point seemed to have so much value quickly became worthless. So too with all the status and fame one derives from fortune and reputation.

Remarkably, Christ teaches us to give to Caesar what is Caesar’s – the money, the worldly possessions – and to God, what is God’s. Give to God what is God’s. We ourselves are created in the image and likeness of God. Not much has changed in today’s world where our priorities are often misled. As parents we concentrate on our reputation in the workplace, or financial status, rather than spending our time with those God has entrusted to us. Christ reminds us that true disciples do not find themselves belonging to the chains of money and possessions but to God alone. 

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Hay un versículo bíblico en mi calendario para el mes actual que dice: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21). Los “tesoros” de la tierra eventualmente se desvanecen y desaparecen.

En el Evangelio de hoy, encontramos a los herodianos y fariseos unidos contra Cristo. El tesoro en este caso era una moneda y tenía la imagen de César. Aunque notoriamente estaban en desacuerdo, en este caso los herodianos y los fariseos tienen mucho en común: el amor por las cosas de este mundo. Sus prioridades son sus leyes y tradiciones, y dejan a un lado el amor por los que viven diferente a sus formas de ser.

Debo admitir que yo también muchas veces me distraigo. Tengo que preguntarme una y otra vez, ¿soy de este mundo o del Reino? ¿Pertenecemos a nuestro orgullo egoísta, o nos dedicamos hasta el último respiro únicamente a Dios? El centavo que en un momento parecía tener tanto valor rápidamente se volvió inútil. Así también con todo el estatus y la fama que uno deriva de la fortuna y la reputación.

Sorprendentemente, Cristo nos enseña a dar a César lo que es de César – el dinero, las posesiones mundanas – y a Dios, lo que es de Dios. Dar a Dios lo que es de Dios. Nosotros mismos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. No ha cambiado mucho en el mundo de hoy, donde nuestras prioridades a menudo se confunden. Como padres, nos concentramos en nuestra reputación en el lugar de trabajo o en el estado financiero, en lugar de pasar el tiempo con aquellos que Dios nos ha confiado. Cristo nos recuerda que los verdaderos discípulos no se encuentran pertenecientes a las cadenas del dinero y las posesiones, sino sólo a Dios.

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Dr. Alexis Dallara-Marsh is a board-certified neurologist who practices in Bergen County, NJ. She is a wife to her best friend, Akeem, and a mother of two little ones on Earth and two others in heaven above.

Feature Image Credit: Dan Dennis, unsplash.com/photos/pZ56pVKd_6c